Missa

https://www.instagram.com/arte.mischa?igsh=emtxeWU1c3g4Yjk3

Empecé a dibujar mandalas hará unos 10 años, poco después de mis primeras experiencias con psiquedélicos, de forma completamente intuitiva. En ese momento estaba atravesando procesos internos complejos que me resultaban difíciles de expresar con palabras, y dibujar círculos y formas repetitivas se convirtió en una forma de meditación donde podía escuchar lo que pasaba dentro de mí. Pronto entendí que aquello no era un pasatiempo, sino un lenguaje que reflejaba lo que estaba viviendo.

Más adelante descubrí la visión de Carl Jung del mandala como representación del inconsciente y me reconocí inmediatamente en sus palabras, pues ya sentía que cada dibujo que hacía era un mapa simbólico de mi mundo interno y de la etapa que estaba atravesando en cada momento.

La acuarela apareció por casualidad un par de años después y me abrió un camino nuevo. El agua siempre ha sido para mí un territorio emocional, y trabajar con ella me permitió explorar en profundidad ese terreno. En las transparencias y en los movimientos del pincel encontré una manera de expresar lo que sentía. De ahí nació un estilo personal donde mandalas y acuarelas se funden como reflejos de mis procesos internos y de mis transformaciones.

En mis obras suelen aparecer formas orgánicas en sintonía con la naturaleza: hojas, plumas, flores, ramas o agua. Son estructuras que me recuerdan cómo la vida se repite y se renueva, y cómo lo interno y lo externo están profundamente conectados.

Lo que al principio fue algo íntimo se convirtió de forma natural en algo compartido. Hace cuatro años empecé a crear talleres presenciales en los que acompaño a otras personas a usar el arte como un espacio de calma y de integración emocional. Más que aprender una técnica rígida, comparto una forma de abrir un lugar donde cada uno puede reconocerse en lo que crea a través de su propia intuición.

He tenido la oportunidad de trabajar en asociaciones culturales, como Gata Cattana, con cuya obra me siento muy identificada, y también en centros residenciales de Plena Inclusión, junto a personas en situación de vulnerabilidad y gran sensibilidad. Gracias a estos espacios he visto que un mandala sencillo o unos trazos de acuarela pueden ser un refugio emocional y un símbolo de lo que cada persona necesita expresar.

Ser madre de una hija con autismo me ha acercado todavía más a todo esto. Ella me ha enseñado el valor de los lenguajes no verbales y la necesidad de encontrar formas de expresión que vayan más allá de las palabras. Esa experiencia personal me ha confirmado que el arte puede ser un sostén real y una vía de comunicación profunda cuando el lenguaje verbal se queda corto.

Compartir y acompañar procesos a través del arte son prácticas que me sostienen y me ayudan a comprenderme mejor. Mis mandalas y mis acuarelas son, al mismo tiempo, espejos y puertas: guardan la memoria de lo que atravieso y abren caminos hacia nuevas formas de conocimiento compartido. Creo firmemente que a través del arte simbólico e intuitivo se pueden tender puentes entre lo inconsciente y lo consciente, ayudándonos a experimentar de forma más profunda nuestra existencia.

ulises.online
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.