Crónica del World Ayahuasca Forum 2026

Xavi Vidal. Septiembre, 2026

Encuentro entre la ciencia, la selva y la comunidad. Girona 2026

Viernes 11 de septiembre

Doy comienzo a esta crónica sobre el World Ayahuasca Forum casi comenzando por el final, por si algún lector tiene prisa, con la prácticamente última intervención del Foro a cargo del reconocido micólogo Paul Stamets, con lleno total de la plaza (esta fue la tónica general durante todo el evento), y que fue recibido con gran expectación aun no siendo un «experto» en la ayahuasca. «Soy un comunicador», así se presentó Stamets, «aficionado a la astronomía». Con cierta humildad, este famoso micólogo con aspecto de «viejo hippy», habló de los organismos que cooperan, de observar la naturaleza, de triptaminas esparcidas por todo el universo y de lo efímero de los hongos. Siempre con claridad, bromeó sobre «dosis heroicas y dosis de museo» y dijo que sentía que «la psilocibina hace a las personas más amables». Remarcó como idea central un mensaje: «Existencia», reflexionando sobre el ecosistema en el que vivimos y la cualidad de los psicodélicos para «ver el universo tal como es», confiando en una convergencia entre la ciencia y la espiritualidad. Stamets agradeció participar en el Foro liderado directamente por indígenas y recordó que todos «vivimos en un campo unificado de consciencia».

Regreso al inicio, una amable mañana de viernes en Girona, donde como en toda Cataluña era Fiesta Nacional. El Palau de Congressos donde se desarrolló el Foro está situado junto al Parc de la Devesa, una joyita de parque urbano. Benjamín De Loenen, fundador y director de ICEERS, dirigió las primeras palabras a los asistentes: «El mundo necesita esperanza». De Loenen habló de «diálogo entre mundos» compartiendo mesa con Shätsi Piyäko, Benki Piyäko, Nixiwaka Biraci, Mona Polacca, Pilar Vergés, Gemma Martínez (representando a la administración local) y Aili Pyhälä, quienes saludaron y agradecieron la presencia indígena, de artistas, profesionales y de los organizadores, el Instituto Yorenka Tasorentsi, el Instituto Cultural Nixiwaka e ICEERS. Las primeras ideas que se compartieron hacían referencia a la escucha como medio de aprendizaje, a la apertura del corazón, a cómo habitar el mundo en armonía, al cuidado de los unos a los otros y especialmente se agradecía a quienes vienen cuidando las plantas allá en las selvas manteniendo viva la tierra, plantas que nos pueden ayudar cuando hay confusión y a salir del «sueño». El Foro suponía una oportunidad de reunir a los pueblos de manera espiritual y quedó reflejado con el canto de Mona Polacca, mujer hopi/havasupai y activista indígena estadounidense, que emocionó probablemente a todos los presentes indistintamente del origen y cultura de cada cual.

A media mañana, la opción por la que opté fue asistir a la mesa «Ayahuasca, ciencias ancestrales y sistemas vivos de conocimiento», con ponentes y moderadores indígenas. Se definió la ayahuasca como un mundo espiritual que se desmarca de la idea de psicodélicos o alucinógenos: «La ayahuasca es una medicina, hablamos de medicinas ancestrales de los pueblos indígenas». Se habló del desafío indígena a las grandes compañías, empresas y sistemas políticos en pos de alianzas entre pueblos y el respeto mutuo. «Nuestra medicina es la cura y se la han apropiado».

El Palau de Congressos estaba en ebullición, dentro y fuera, con un trajín de personas multiétnico y políglota desplazándose de una sala a otra. Regreso a la sala 1, «Reconocer las ciencias indígenas como vínculo entre mundos». Reconozco al hermano vivo de los McKenna, Dennis, acompañado por Emilia Sanabria y Chris Timmermann, entre otros. McKenna recordó cómo los pueblos indígenas vienen sobreviviendo a diversos procesos de exclusión e hizo memoria de sus primeras experiencias en la selva: «No somos propietarios de la naturaleza, de la tierra… El mundo indígena es más holístico…». Interviene también la primera mujer amazónica formada en medicina tradicional habiéndola integrado en la medicina pública. Y todos coincidían en valorar la celebración del Foro, «un espacio donde encontrarse».

Media tarde de un viernes sin tiempo, donde tantas cosas ocurren al mismo tiempo. Si la memoria y mis notas no fallan, escuchamos en la sala 1 a Monica Gagliano, pionera en el estudio de la inteligencia de las plantas y de la bioacústica vegetal. Y se presentaron unos minutos de Ayahuasca Diaries, un largometraje documental del cineasta Maxi Cohen en colaboración con tribus amazónicas y científicos contemporáneos que profundiza en la comprensión del chamanismo, los ícaros, la música indígena, los múltiples aspectos de la ceremonia y las luchas indígenas.

Llego a la sala 2 con la intervención del conocido investigador José Carlos Bouso comenzada. Bouso habla a una velocidad notable, su tiempo es limitado y la información a compartir, extensa. Hace referencia a los últimos estudios sobre ayahuasqueros realizados en la Garrotxa (Cataluña) por un equipo creo que perteneciente a ICEERS.

En la planta más alta del Palau una artista explicó las actividades del grupo «13 madres muralistas», que crean pinturas geométricas con capacidades terapéuticas. Todo el espacio está rodeado de obras pictóricas de gran formato, a cual más bella y a veces intrigante. Prohibido fotografiar en todo este espacio. Se suceden varias intervenciones y una de las voces relata la tradición de su pueblo, en el que solo se toma ayahuasca por linaje, no puede tomarla cualquiera. También se explica que, llegados ya a los años 80, la marginación de las mujeres indígenas inició una caída y se comenzó a no vetarlas. Y otra joven indígena enumeró una larga lista de prohibiciones durante la dieta previa a la ingesta de ayahuasca en su comunidad.

Abandoné el Palau de Congressos realmente cansado. Había madrugado para asistir al inicio del Foro y el ritmo del día había sido «sin cuartel». Mucha escucha, muchos encuentros y reencuentros… Solo unas cervezas compartidas con una buena troupe en un bar cercano aligeraron ese cansancio físico, junto a las risas y las complicidades.

Sábado 12 de septiembre

Nada como haber descansado durante la noche para llegar fresco al Foro, aunque no eran pocas las caras que mostraban que la noche fue corta. En la sala 2, centrada en la integración más allá de la experiencia, interviene Marc B. Aixalá, psicólogo, psicoterapeuta e investigador del que muchos, en la tribu Ulises, somos fans y seguimos su trayectoria. Aixalá habló de posibles «desbarajustes en las experiencias psicodélicas» y también de la importancia en las experiencias con ayahuasca, de la dieta, del contexto y de «aceptar el juego de la ayahuasca».

En la sala 3, alejados del día soleado que transcurría en el exterior, intervino entre otros ponentes Armando Loizaga Pazzi, psicólogo especializado en adicciones que ha trabajado largos años en México y ha estudiado el potencial terapéutico de la ayahuasca y otras plantas sagradas en contextos rituales. Pazzi habló de «trabajo ético y de ética espiritual» y de cómo la ayahuasca viene siendo un fenómeno espiritual mundial. En la misma mesa estuvo Taita Juan Martín Jamioy, heredero de la práctica chamánica, habitante por un tiempo de la selva colombiana. Si comprendí bien, estableció ciertas diferencias entre la ayahuasca y el yagé (yo tenía entendido que la diferencia era lingüística) y se refirió a la ayahuasca como planta-energía, «sin idioma ni género» y partidario del uso exclusivo para sanar. También intervino la psicoterapeuta Annalisa Valeri, que trabajó un tiempo en el Centro Takiwasi de Perú, y explicó qué son las experiencias psicóticas y cómo existen «diferentes formas de habitar el mundo».

Transité un rato por el Palau, con esos encuentros y reencuentros que tanto favorece un evento como este. Y los asistentes, estoy seguro, estábamos encantados y de alguna manera felices, ahí, en ese trocito del mundo, en Girona. En esas que llegué a la sala 2 donde escuché otra voz amiga, Francisco Azorín, abogado entregado a evitar injusticias derivadas del consumo o transporte de sustancias psicoactivas, activista, divulgador e impulsor de propuestas para la reducción de riesgos y buscador de nuevos enfoques legales sobre el consumo de psicodélicos, quien expuso el panorama legal actual en torno a la ayahuasca y la problemática de los presos. También Jesús Alonso Olamendi, abogado mexicano experto en política de drogas, consideró que la ayahuasca es «alegría y felicidad». Durante un buen rato se dedicó la atención a la criminalización derivada de la prohibición, a la jurisprudencia de los enteógenos, a la confusión sobre qué es legal y qué no lo es. Y se recordó a Pedro Caldentey, abogado español pionero en estas cuestiones, hoy ya jubilado.

Y entre más cosas que sucedían, llegó ese espacio paralelo, esa terraza de bar donde confluíamos con ciudadanos ajenos al Foro y donde tan grato resultaba pertenecer a un mundo tan rico y variado.

Domingo 13 de septiembre

Los auriculares de traducción (que algunos de ellos no llegaron a ser devueltos, grave despiste) ya estaban de nuevo listos para intercambiar idiomas. Cantos de ícaros, conceptos de salud, salud mental en México, teorías del caos, vegetalismo, dietas, purgas, rituales, vínculos entre lo visible y lo invisible, convergencia de mundos… Temazos que fueron desgranados por personajes como Luis Eduardo Luna, Jesús González Mariscal, Manuel Villaescusa… y se visualizó la Federación Red Micelio, en defensa de las comunidades, las buenas prácticas y la autorregulación.

Ya en el espacio Maloca, arropados por piezas de arte y acomodados chill out style, «Expansión global, perspectivas críticas», «Memorias, artes y tradiciones orales», «Medio ambiente, ayahuasca y uso responsable»… Y la proyección de un vídeo sobre la curación entre las tribus de Nueva Zelanda, siempre colectiva. Sonido, vibración y agua como elementos para la sanación. Toda una narrativa maorí, tatuada de tradición. Preguntas en el aire como: «¿Reintegración social tras el paso por la prisión al mismo sistema enfermo que te encarcela?». Gran círculo amoroso con los asistentes. Cantos tribales y sonidos vocales retumbaron. Mucha belleza. Limpieza del espacio, indígenas amazónicos. La voz del abuelo que abre caminos al amanecer…

Y se cerraba, abriéndose, el círculo en pos de vidas que merezcan ser vividas, no solo transitadas entre ofertas culturales y distracción de pago. Sesión final. «Caminos y alianzas para una nueva era». De Loenen, Benki Piyäko, Ashaninka, Ernesto Evanjuanoy… Un cierre que es un hasta siempre.

Regreso a mi pueblo costero en paz, sonriente y deleitándome con el paisaje en movimiento a través de la ventana del tren. Por mi cabeza resuenan preguntas sobre el sentido de toda esta movida, esa migración puntual de indígenas hasta Girona. Me intriga el fenómeno de exclusividad selvática versus globalización y ese, digamos, misterio sobre la antigüedad del uso de la ayahuasca que muy oportunamente está rastreando el historiador Juan Carlos Usó. Me resuena ese mix de sanación, espiritualidad y autoexploración y me pregunto cuántas variaciones, a decir de los indígenas, deben existir, cuántas formulaciones y si el viaje debe variar sustancialmente dependiendo de cada mezcla… Tan solo escuché una pequeña parte de cuanto se ofreció en el Foro, tanto charlas como sesiones de música; esperaré tranquilamente a que los organizadores dispongan al público las grabaciones de las charlas, los bailes y los cantos. Y retendré cuanto pueda esas emociones que tan solo se dan en compañía, en comunidad.

ulises.online
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