En 1943 Albert Hofmann sintetizó por primera vez la dietilamida del ácido lisérgico (LSD-25), siendo el primero, junto con su olvidada o ignorada ayudante de laboratorio, Susi Ramstein, en ingerir la sustancia y experimentar sus intensos efectos psicoactivos. Con este descubrimiento, el célebre químico suizo no solo revolucionó el campo de la farmacología, sino que también dejó una huella profunda en el acervo cultural y espiritual de Occidente. Su relación con el Estado Español, que se extendió a lo largo de varias décadas, prácticamente hasta su muerte, fue un viaje fascinante a través de la ciencia, el pensamiento y la contracultura.

Albert Hofmann
El primer encuentro documentado de Hofmann con España se remonta a 1952, cuando pronunció una conferencia sobre la estructura del ácido lisérgico en Madrid, concretamente en la sede del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Este evento marcó el inicio de una relación que se consolidaría un año después con la publicación de su artículo “La estructura del ácido lisérgico” en la revista Farmacognosia. Estos primeros contactos establecieron a Hofmann como una figura relevante en el ámbito científico español, aunque su mayor impacto aún estaba por llegar.
Durante los años 60 y 70 su figura despertó un gran interés entre intelectuales y pensadores vinculados a la denominada contracultura, quienes vieron en la LSD una herramienta para explorar los límites de la conciencia y comprender la naturaleza de la realidad. Lo cual no impidió que en febrero de 1976 algunos periódicos de provincias (El Adelantado de Segovia, El Diario Palentino, etcétera) aprovecharan la preocupación mostrada por el propio Hofmann en un simposio celebrado en Cagliari (Italia) ante el consumo juvenil de LSD para sacar su nombre a la palestra y recordar que su criatura, a pesar de su baja toxicidad, era una “droga peligrosa”.

El Diario Palentino 21 febrero 1976
La década de los 80 fue crucial en la relación de Hofmann con España. Para empezar, en 1980 la editorial Gedisa publicó su libro LSD. Cómo descubrí el ácido y qué pasó después en el mundo. Esta obra, que relata el descubrimiento de la LSD y sus implicaciones posteriores, fue fundamental para acercar la figura de Hofmann y su descubrimiento a los psiconautas españoles. El hecho de que libro fuera reeditado varias veces en años posteriores demuestra el continuo interés que suscitaría su trabajo.

En 1989, el químico acudió a Bilbao donde tomó parte en un simposio organizado con motivo de la investidura del escritor alemán Ernst Jünger como doctor honoris causa por la Universidad del País Vasco. En aquel evento, el 18 de octubre Hofmann presentó una conferencia titulada “Drogas y euforia en la obra de Ernst Jünger”. Ambos autores compartían interés por los estados de consciencia expandidos mediante el uso de sustancias y su charla versó acerca de la importancia de estas experiencias en la configuración del pensamiento de Jünger, así como en los vínculos ―éticos, estéticos y espirituales― que podían establecerse con diversas cuestiones que en aquel momento se estaban planteando en el campo de la filosofía y la ciencia.
El escritor Fernando Sánchez Dragó, que entonces dirigía y presentaba el programa La noche. El mundo por montera, aprovechó la visita de Hofmann y lo invitó a participar en una de aquellas tertulias míticas. El programa en cuestión se emitía en directo las madrugadas de los jueves en la primera cadena de Televisión Española, pero en aquella ocasión ―en atención a la agenda del célebre químico― se grabó el 23 de octubre, ofreciéndose días después. En dicho programa, además del mencionado Sánchez Dragó, compartió mesa con los filósofos Antonio Escohotado y Fernando Savater, el escritor y ensayista Luis Racionero, el también filósofo y escritor hispano-argentino Mario Satz y el polifacético investigador hispano-francés de origen argelino André Malby, en un interesante debate que abordó cuestiones filosóficas y culturales relacionadas con el papel de las sustancias psiquedélicas en la sociedad, especialmente con fines iniciáticos.
Además, Escohotado, también supo sacar partido de la presencia de Hofmann en España para realizarle una entrevista. El resultado fue un trabajo titulado “El espíritu como naturaleza. Entrevista con Albert Hofmann”, que profundizaba en las ideas de Hofmann sobre la mente, la espiritualidad y el potencial del ácido lisérgico y se publicó en el número 13 de la revista El Paseante.

Ott, Poveda, Hofmann y Escohotado
Durante la década de los 90, Hofmann continuó visitando España y participando en eventos académicos y culturales. El 16 de julio de 1992 pronunció una conferencia titulada “Locura y experiencias psicodélicas” en un Curso de Verano de la Universidad Complutense de Madrid. En esta ponencia, que formaba parte de una jornada de extensión cultural dirigida por la doctora Elena Ochoa, disertó acerca de la relación entre psicosis y experiencias inducidas por alucinógenos.
Al año siguiente, algunos medios (Ajoblanco, El País Semanal, El Dominical, etcétera) recordaron a Hofmann con motivo del 50 aniversario del descubrimiento de la LSD y el propio padre del ácido lisérgico acudió a El Escorial para asistir al Curso de Verano “Contracultura, desobediencia civil y farmacia utópica”, organizado por la Universidad Complutense de Madrid entre los días 16 y 20 de agosto. Este curso, co-dirigido por Antonio Escohotado y Fernando Sánchez Dragó, reunió a otras figuras destacadas del pensamiento contemporáneo, como el psiquiatra estadounidense Thomas Szasz y el filósofo José Luis L. Aranguren, y reflejó el interés por explorar las dimensiones sociales, políticas y culturales del uso de sustancias psicoactivas. Y espero no pecar de vanidad al decir que tuve el honor de acudir a dicho curso como ponente invitado y compartir mesa con Escohotado, el malogrado poeta Miguel Ángel Velasco y el filósofo Enrique Ocaña.

Ajoblanco marzo 1993
El año 1997 fue decisivo para el Universo Ulises, ya que a principios de ese año vio la luz el fanzine Ulises, creado por Xavier Vidal y Marta Torres en Formentera para promocionar los Encuentros Psiquedélicos, que se celebrarían los días 17-18 de enero en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB). Por si fuera poco, en el verano de ese año, la editorial La Liebre de Marzo ―de la que formaban parte dos personas tan importantes para la Familia Ulises como Xavier Vidal y Nando Pardo― lanzó al mercado el libro Mundo interior, mundo exterior. Pensamientos y perspectivas del descubridor de LSD. Hablamos de una obra, que recopila reflexiones y ensayos de Hofmann y, por tanto, ofrece una visión profunda de su pensamiento y concepción del mundo.

Ese mismo verano el veterano químico suizo, que a la sazón ya contaba 91 años de edad, vino a Barcelona para participar en las II Jornadas Internacionales sobre Enteógenos, evento que reunió a expertos y estudiosos de todo el mundo, quienes abordaron el uso de sustancias visionarias en contextos rituales y espirituales. Más allá de las sesiones formales, quedará en la memoria del Universo Ulises una fraternal comida en el domicilio particular del psiquiatra Josep Maria Fàbregas, en la que además de un homenajeado Hofmann, también estuvieron presentes el etnobotánico Jonathan Ott, Antonio Escohotado, la actriz Emma Suárez, el antropólogo Josep Maria Fericgla y personajes clave del Universo Ulises, como Marta Torres, Xavier Vidal y Nando Pardo.

Fericgla, Escohotado, Hofmann, Emma Suárez, Fábregas y Ott
El legado de Hofmann en España se extendería hasta el siglo XXI. Así, en 2005 las revistas Ulises y Cáñamo unieron esfuerzos para publicar un número especial monográfico dedicado a su figura, que vería la luz pocos días antes de que el longevo químico cumpliera un siglo de existencia. Este número especial contó con la colaboración de reconocidos estudiosos, investigadores, artistas y psiconautas de varios países, y reflejó el impacto duradero de Hofmann en la cultura psicodélica. Y en enero de 2006, también con motivo del centenario de su nacimiento, varios diarios de referencia El Periódico, El País y El Mundo le dedicaron páginas enteras y en el Instituto de Investigaciones Médicas del Hospital del Mar (IMIM) de Barcelona se celebró un acto de homenaje, organizado por la Societat d’Etnopsicologia Aplicada i Estudis Cognitius (SdEA), que reunió a admiradores y estudiosos para celebrar su vida y su obra, y al que también me cupo el honor de ser invitado a participar. Además, al año siguiente el Equipo Ulises quiso rendirle tributo de nuevo en el número 9 de la revista de viajes interiores Ulises, reproduciendo en la cubierta un retrato de suyo, pintado por el artista estadounidense Robert Venosa.


Tras su fallecimiento, su figura siguió siendo objeto de estudio y reconocimiento. En 2010, el poeta Miguel Ángel Velasco publicó un poema titulado “Albert Hofmann. LSD. Dietilamida del ácido lisérgico”, que exploraba las dimensiones poéticas y simbólicas del descubrimiento de Hofmann.
En 2015, se publicó la biografía Albert Hofmann. Vida y legado de un químico humanista, de Juan Carlos Ruiz Franco. Esta obra, que profundiza en la vida y el pensamiento de Hofmann, ofrece una visión completa de su trayectoria y su impacto en el mundo.

Tres años después, la editorial Arpa reeditó su clásico LSD. Cómo descubrí el ácido y qué pasó después en el mundo, con una introducción, notas y epílogo del psicólogo, farmacólogo y ulisiano de pro José Carlos Bouso. Esta reedición, que coincidió con el 75 aniversario del descubrimiento del LSD, reafirmó la relevancia y vigencia de la obra de Hofmann.

En conclusión, la presencia de Albert Hofmann en España fue mucho más que una serie de visitas y eventos. Más allá de lo anecdótico, constituye un encuentro profundo y significativo entre la ciencia, la cultura y la filosofía, que dejó una huella imborrable en el pensamiento español y en la historia de la psicodelia. De hecho, su legado perdura hasta nuestros días, recordándonos la importancia de explorar los límites de la conciencia, comprender la complejidad de la mente humana y reflexionar sobre el papel de las sustancias psicoactivas en la sociedad y la cultura.