Reivindicación de la palabra guateque en la  cultura de club y de música de baile

Juan Carlos Usó

Casting, marketing, spoiler… Cada vez son más los anglicismos que utilizamos en nuestra vida cotidiana, prácticamente sin que nos demos cuenta. De hecho, los tenemos tan interiorizados que no reparamos en que ya disponemos de palabras y expresiones autóctonas que significan lo mismo.

Ciertamente, el inglés ha tenido —y tiene— una influencia muy importante sobre el resto de idiomas, y es por eso que cada vez usamos más anglicismos en nuestras conversaciones cotidianas. En este sentido, el desarrollo de internet y de las redes sociales ha contribuido de manera especial a que miles de términos ingleses hayan quedado completamente integrados en otros idiomas: blog / post, community manager / social media, hasgtag / trending topic, spam / newsletter / mail, iPhone, etcétera

Hace años solo empleaban algunos anglicismos las personas con un alto nivel de idiomas, un perfil cultural o académico que les exigía hacerlo en su entorno laboral y, por supuesto, los snobs de siempre que querían aparentar estar por encima del resto. La globalización ha cambiado radicalmente el panorama y hoy eres un bicho raro si ignoras el significado de términos como selfie, tablet o like. Al igual que los acrónimos como LMAO o LOL, las palabras inglesas nos han invadido y solo nos queda rendirnos ante la evidencia.

Lacultura de club y de música de baile no ha sido una excepción en este sentido, y por eso el hecho de ir de discoteca, propio de los 70, los 80 y los 90, ahora se denomina simplemente clubbing. Aunque probablemente el anglicismo que más ha calado en este campo —incluso entre los medios de comunicación convencionales— es el término rave.

Como todo el mundo sabe, sobre todo desde la celebración el pasado fin de año de una fiesta de estas características en el término municipal del pueblo granadino de La Peza, relativamente próximo a Guadix, las raves son fiestas ilegales y gratuitas, amenizadas con música electrónica, que suelen celebrarse en localizaciones abandonadas o en zonas rurales. Sin embargo, en origen, el significado de rave traducido al castellano no es otro que “delirio”. 

Desde luego, no seré yo quien insista en que utilicemos el término “anuncio” en vez de spot, ni que digamos “tendencia o moda dominante” abandonando la expresión inglesa mainstream o quenos refiramos al prime time por su nomenclatura más cercana de “horario de máxima audiencia”, como tampoco me negaré a la economía del lenguaje que supone decir catering en vez de recurrir a la fórmula “servicio de suministro de comidas preparadas para colectivos”. Pero, retomando la palabra rave en su sentido original, sí que hay un término que me gusta reivindicar por encima de cualquier anglicismo. Me refiero a la voz guateque.

Origen caribeño

Llegados a este punto, es posible que alguien piense que esta reivindicación responda a un repentino ataque de nostalgia, fundado en la añoranza de aquellas fiestas adolescentes, más o menos casposas, que solían organizarse en casas particulares —sobre todo cuando se ausentaban los padres— en las que se bailaba y se bebía, sobre todo durante las décadas de los 50 y los 60, antes de que se generalizaran las discotecas.

¡Para nada!

Mi reivindicación del término guateque tiene que ver con su sentido original. Según afirma el filólogo e historiador de la lengua española Manuel Ariza Viguera en un trabajo titulado “A vueltas con los indigenismos americanos del español peninsular”, guateque es una voz reciente, de origen dudoso, quizá caribeña, de muy cercana introducción en la Península. Los primeros testimonios peninsulares datan de los años 20 del siglo pasado, y aunque la Real Academia Española la recogió ya en 1936 como americanismo, fue en 1956 cuando la aceptó como española.

En efecto, Constantino Suárez (Españolito) ya la incluía en el Vocabulario cubano, publicado en 1921, con dos significados: “cierto baile entre la gentuza”, también conocido como changüí, y “reunión de gente del pueblo, particularmente negros y mulatos, en la que se canta y se baila” y, por extensión, “cualquier jolgorio improvisado”.

Apenas cuatro años más tarde, la prestigiosa enciclopedia Espasa-Calpe, adelantándose a la RAE, la incorporó en su tomo XXVI con el significado de “reunión de gentualla”, avalando su procedencia cubana. Posteriormente, tanto el Diccionario de la lengua española de la RAE, como el Diccionario crítico etimológico de la lengua castellana de Joan Corominas y el Diccionario de uso del español de María Moliner certificarían el origen antillano de la voz guateque, destacando su significado de “baile bullicioso” y “jolgorio”.

Desde luego, la ascendencia del término no está del todo clara, pues en el departamento colombiano de Boyacá, existe un municipio llamado Guateque, que en el año 1671 figuraba ya como parroquia de primer orden. Sin embargo, es muy probable que la palabra guateque sea de origen cubano, igual que el género musical conocido como habanera y otras muchas voces de uso corriente en castellano (aura, caimán, hamaca, barbacoa, cacique, canoa, huracán, maracas, tabaco, tiburón, etcétera), y con toda seguridad anterior a las sesenteras fiestas caseras juveniles, en las que se merendaba y se bailaba, a las que comúnmente se asocia.

Así, de lo que no cabe ninguna duda es que el término llegó a España entre finales del siglo XIX y principios del XX. Lo importaron aquellos indianos que se habían marchado unas décadas atrás para hacer las Américas, y algunos de ellos volvían con un buen capital. Pero como suele suceder en estos casos, no sólo traían dinero de su estancia en Cuba y Puerto Rico —colonias españolas hasta 1898—, sino que también trajeron hábitos e indigenismos americanos que habían integrado en su vida. Y, sin duda, el guateque fue uno de ellos.

Desde luego, no es el único indigenismo americano que podríamos reivindicar en la cultura de club y de música de baile, tal y como me ha recordado mi buen amigo y poblador del Universo Ulises Jonás Sánchez Pedrero. En este sentido, no está de más traer a colación el vocablo “jarana”, de origen quechua, que la RAE define como “diversión bulliciosa de gente ordinaria”.

Aunque no se trate de indigenismos americanos, por supuesto disponemos de otros vocablos autóctonos que podemos utilizar en el mismo sentido, si queremos evitar entregarnos al fácil recurso del empleo de anglicismos. Me refiero el término “jolgorio”, que significa “regocijo, diversión o fiesta animada y bulliciosa” y también la palabra “juerga”, que viene a significar lo mismo, con la particularidad de que incluye la posibilidad de comisión de excesos.

Dicho esto, ¿alguien se anima a ir de rave o mejor nos vamos de guateque y jarana?… o, si lo preferís, ¿de jolgorio y juerga?

Diccionario de la RAE (1983)
Diccionario de la RAE (1983)
Enciclopedia Espasa Calpe (1925)
Enciclopedia Espasa Calpe (1925)
Vocabulario cubano (1921) p. 273
Vocabulario cubano (1921) p. 273
Guateque (años 60)
Guateque (años 60)
Guateque (años 60)
Guateque (años 60)