JQ Arosa

Entrevista realizada por Equipo Ulises.
Marzo, 2024

A punto de comenzar la primavera de 2024 y en pleno florecimiento psiquedélico, vamos a conversar con JQ Arosa, un joven nacido y residente en Las Palmas de Gran Canaria que comenzó estudiando Física y más tarde Psicología. Actualmente realiza prácticas en el Instituto Universitario de Neurociencias (IUNE) donde desarrolla investigaciones con electroencefalografía y estimulación magnética transcraneal. Centrado actualmente en el ámbito de las ciencias cognitivas, fija su atención en los psicodélicos y la espiritualidad entendida ésta como la búsqueda de la disolución del ego y la conexión con el todo.

Recientemente ha iniciado el proyecto Fractalma desde el que propone la divulgación de la neurociencia y la psicología entre el conjunto de la sociedad, intentando evidenciar sus posibles aplicaciones en nuestras vidas cotidianas. Su lema viene a ser «El conocimiento es poder, pero solo si se usa».

Vamos allá.

Hola Arosa, un placer iniciar esta conversación contigo. Nos gustaría preguntarte sobre tu parecer acerca de la cultura psiquedélica en las Islas Canarias. ¿Existe cierta tradición académica, underground…? Antecedentes de psiquiatras experimentando en los inicios de la LSD, psiconautas de diversa índole, grupos religiosos ligados a la ayahuasca…

Gracias a ustedes, es un gusto y un honor para mí.

Pues aquí, con una hora menos y en medio del Atlántico, no parece que se llegara a investigar de manera oficial con psicodélicos, de hecho, nuestra Universidad de Las Palmas de Gran Canaria se fundó bien pasadas esas décadas, en el ’89.

Pero si hablamos de estudios naturalistas con psicodélicos, de esas investigaciones que no constan de hipótesis, de instrumentos o siquiera de investigadores… de esos sin duda hubo miles.

Al fin y al cabo, la cultura canaria siempre ha sido un poco más distendida y hippie respecto de la España continental. Y si añades a la ecuación nuestra diversa riqueza de paisajes naturales, con los que fundir la consciencia gracias a algún papel u hongo mágicos, parece que la psicodelia canaria era inevitable.

Es sabido que en Canarias el consumo de cannabis está muy arraigado desde hace décadas, pero por lo que comentas también el consumo psiconáutico underground de sustancias como la LSD, la mescalina o la psilocibina ¿es así?

En efecto. Es preciso que menciones la molécula de mescalina, pues aquí los cactus psicodélicos de San Pedro crecen en cualquier pedazo de tierra. De cuando en cuando, algún que otro psiconauta aprovecha este surtido natural de mescalina y se lleva una porción del cactus para prepararse en casa un brebaje psicodélico. Esto por no mencionar la cultura rave local.

El uso de todo tipo de psicodélicos en el archipiélago canario ha ocurrido desde que tengo memoria, y sin duda desde bastante antes. La novedad es que la isla de Gran Canaria está tomando la antorcha del renacimiento psicodélico español en cuanto a divulgación científica se refiere: apenas llevamos un par de meses de 2024 y ya hemos organizado en enero, desde Fractalma, una jornada gratuita y multidisciplinar de divulgación en psicodélicos; mientras que en febrero ha tenido lugar un curso universitario que según nos consta es el primer curso de extensión universitaria íntegramente sobre psicodélicos que se realiza en Europa, del que he tenido el enorme placer de ser alumno, pues doy mi palabra de que ha sido excelente. Fue impartido por el equipo de la Asociación Científica Psicodélica (https://www.asociacionpsicodelica.com/), una entidad que nace aquí y que en su corta trayectoria ya ha publicado varias investigaciones en revistas científicas de impacto.

Ya que mencionas la cultura rave en las islas, cuéntanos como es el panorama rave actualmente. Para el colectivo Ulises, las raves aparecieron a finales del siglo pasado y principios de este (¡joder como suena!) y supusieron un encuentro intergeneracional de psiconautas enriquecedor para todos. Participamos en varias free partys y raves «especializándonos» un poco en montar chill outs. Cuéntanos.

Personalmente, he acudido a menos de 10 raves en mi vida, pero como buen renacentista psicodélico he hecho mi investigación de campo para conocer esta subcultura; y creo que os puedo ofrecer un cuadro bastante completo de nuestra cultura rave insular. Procedo en orden cronológico:

1. Mi primera rave fue en un hotel-balneario abandonado, en uno de los barrancos más silvestres de la isla. Los organizadores se adentraron por los senderos de tierra y piedras con un generador eléctrico y con un equipo de sonido que nada tiene que envidiar a la discoteca promedio. Allí encontré principalmente psiconautas de Alemania, Reino Unido, Italia y otros países europeos, que estaban en la isla o bien de Erasmus o bien teletrabajando. No vi tantas sustancias como cabría esperar, de hecho de mi grupo nadie consumió nada, ni siquiera alcohol o marihuana. Me llamó la atención lo respetuoso y armónico que era el ambiente, en comparación con lugares de ocio mainstream.

2. Mi siguiente contacto con el mundo rave se trató de un evento mucho más organizado y público, aunque también lejos de la civilización: un mini-festival, no una noche de electrónica con acampada incluida. Me sentí en tribu, me sentí en casa, cada persona era pura luz y amor (y no, no me formé esta idea bajo el efecto de la MDMA). Hablando de MDMA, también comento la parte oscura de la noche: algunos consumidores de éxtasis, al aproximarnos al amanecer y cuando el efecto de la última dosis se iba atenuando, estaban buscando sustancia para consumir compulsivamente, en un apego a ese estado de consciencia y con pánico de aterrizar de vuelta. En cualquier caso fue una minoría; allí también vi ceremonias realizadas con cariño y consciencia, de consumo colectivo de LSD; goteando dosis desde una pipeta directamente en la lengua o en el ojo.

3. Por último, las delirantes raves de la costa norte, que tienen lugar en la salida de un enorme túnel subterráneo de desagüe público de unos 6 metros de diámetro. Que no engañe la oscura descripción del sitio, pues con un equipo de sonido de última generación y algunos focos LED, el tenebroso túnel se convertía en un pub de electrónica que podía alojar un centenar de personas. El lugar era ideal: en medio de la nada y a salvo de visitantes inesperados. Llegar allí en transporte público (a.k.a. «guagua») era un show: cerca de la medianoche un vehículo con capacidad para medio centenar de pasajeros llenaba por completo su aforo, ante la sorpresa de conductores y pasajeros, al ver acceder al vehículo una verdadera horda de adolescentes de estética extravagante y punk; y la empresa se veía obligada a enviar transportes extra. Lo más gracioso era que la «guagua» se vaciase casi por completo de ocupantes precisamente en una parada interurbana donde lo único que había a la vista eran plantaciones de plátanos, cerca de un acantilado. El desconcierto en la cara de los pasajeros habituales no tenía precio. Comentar del ambiente que me preocupó toparme con personas de edades tan tempranas en un ambiente así, donde el consumo de alguna sustancia psicoactiva era tan central como la propia música. Si tuviera que estimar la edad mediana del lugar apuntaría a unos 17 años, sin duda con alguien de 16 o incluso menor…

¿Ha calado en Canarias el boom del uso de ayahuasca con fines espirituales?

¡Huy, y tanto que sí! La ayahuasca ha llegado fuerte a Canarias. Literalmente cada fin de semana se levanta alguna ceremonia en alguna casa de campo de alguna montaña o barranco canario. Solo en esta isla me consta que hay una decena de facilitadorxs como mínimo: mujeres y hombres; locales y extranjeros; personas sabias, humildes y amorosas; e irresponsables motivados por el afán de dinero, estatus e influencia.

Esta experiencia a mucha gente le mejora la vida y le convierte en personas más satisfechas e íntegras; y a otra mucha le deja con síntomas psicóticos y neuróticos durante semanas, meses o años; pero casi nadie se queda indiferente.

No debería sorprender, pues desde la neurociencia cognitiva entendemos estas sustancias como catalizadoras de cambio inespecífico: abren temporalmente en nuestro cerebro una ventana de revisión de creencias, valores e identidad, una verdadera «reprogramación mental». Y parece que el resultado de este proceso de actualización cognitiva, más que de la dosis, depende de la calidad de tu experiencia y tu trabajo psicológico posterior… y por eso estamos divulgando y promoviendo las buenas prácticas; porque el mismo fuego que calienta los hogares, cuando se descontrola, los quema.

Ya que comentas casos de resacas psicóticas y neuróticas tras experimentar con ayahuasca ¿Has vivido directa o cercanamente alguna experiencia de ese tipo tras experimentar con algún psiquedélico?

¡Oh, aquí hay un ex-loco! ¡Diagnosticado oficialmente!

En mi adolescencia, he llegado a tener alucinaciones visuales y acústicas, en contadas ocasiones desafortunadas al combinar marihuana con ansiedad social. Nada de esto me frenó a probar las sustancias psicodélicas, pues por aquel entonces desconocía los factores de riesgo, y consumí por primera vez setas mágicas con un grupo de amigxs de acampada. Serían unos 2g.

Al cabo de una hora la realidad ordinaria se había diluido por completo. Y estaba siendo maravilloso… enigmático… ¡divino! De repente me hallaba en un océano sinestésico de pura consciencia, donde yo no era yo y el mundo no era el mundo.

Y de súbito, por falta de sabiduría mística, me dio por intentar atrapar el Infinito usando mi mente finita. Quise tomar este glorioso Misterio del Ser como un acertijo a resolver por el intelecto…

Si es que ya escribían en China hace al menos 3.000 años que «si puede ser descrito con palabras no es lo Verdadero y Eterno».

¿Cómo captar acaso la eterna unidad y la interconexión de la Realidad usando el intelecto?, si la función del intelecto no es otra que segmentar, diferenciar y resumir la Realidad para hacerla manejable por un cerebro con recursos limitados.

Me recuperé de este mal viaje de lucha en el ego y el intelecto a los pocos días, aceptando poco a poco que no vivía en Matrix y que la realidad sí existía al margen de mi consciencia.

Y tiempo más tarde y tras mucho navegar estados expandidos, en una etapa de mucho estrés en mi vida, me animé a tomar mi primer cartón entero de LSD.

Yo que me creía psiconauta experimentado, despegué, como de costumbre, pero no recuerdo aterrizaje alguno. Estuve semanas y semanas (de tiempo real, quiero decir) en un estado de consciencia alterado. Cada minuto de existencia era una película. Cada pensamiento tenía banda sonora y cada fantasía mental se presentaba real, palpable. Me tiraba a echarme una siesta y en la duermevela podía construir universos enteros con mi mente.

Pero no todo eran superpoderes. Me vi atrapado en una movida esquizofrénica tras otra: que si me he iluminado, que si vivo en una simulación por IA, que si voy a ganar un Nobel, que si Dios me da la espalda y me castiga… no recuerdo angustias tan profundas y desgarradoras. Si no consideré el sucidio fue por estar plenamente convencido de que era imposible morir de verdad.

En fin, por resumir este capítulo psicótico en una línea, reviviré un clásico de Huxley: «Las Puertas de la Percepción: Cielo e Infierno», y qué cerca están, parecieran el mismo sitio…

Caramba. ¿Es quizás por estas experiencias que optaste por impulsar esta jornada sobre psiquedélicos y salud mental? ¿Tan preocupante te parece la salud mental de la población en general?

Sin duda que mi relación personal con la salud y el desorden mental me ha llevado a hacer lo que hago y a conformar Fractalma. Sin sufrimiento vital no es posible la compasión auténtica, mucho menos la comprensión del sufrimiento ajeno.

En cuanto a la Jornada PsyCode: ¿por qué Psicodélicos y Salud Mental? Te ofrezco una respuesta doble:

1. Tiene sentido hablar de psicodélicos en una jornada sobre salud mental, porque la innovación en salud mental es crucial y urgente, sencillamente porque nos merecemos vivir sin sufrir. Y es intolerable que las sustancias psicodélicas, las herramientas más potentes y polivalentes para resolver el germen del sufrimiento psicológico, sigan siendo ilegales y cargando un estigma social enorme. Por eso hay que divulgar.

2. Complementariamente, tiene sentido hablar de salud mental en una jornada sobre psicodélicos porque es estratégico, porque es la conquista que nos toca en esta década. Estamos en el punto de la historia en que los psicodélicos se están investigando principalmente en ensayos clínicos para tratar psicopatologías y en vías de aprobarse como fármacos psiquiátricos; y así debe ser tal y como funciona Occidente. En un futuro próximo, una vez logremos que se aprueben como tratamientos de primera línea, haremos con mucho gusto una PsyCode 2.0: Psicodélicos y Desarrollo Personal y Espiritual. Pero en abril de 2024 todavía no es prioritario. En la fase actual, a la hora de cambiar la opinión pública y el estatus legal de los psicodélicos, nuestra mejor carta es divulgar sobre su utilidad en salud mental.

Echando la vista al horizonte, me haría ilusión releer esta entrevista desde un futuro -a lo mejor no tan- distante, en el que hayamos logrado esta conquista y finalmente nos centremos en abordar los psicodélicos como instrumentos de transformación y remodelado de los individuos y de las sociedades y las culturas. Y charlaremos acerca de su utilidad como como herramientas de emancipación cultural, como disolventes de las jerarquías de poder y dominio, como disolventes de las identidades sociales o como disolventes de las barreras entre seres humanos construidas y replicadas por los intelectos temerosos… Creo que pronto, en Sociología se darán cuenta de algo que saben desde hace mucho en Química: para disolver las bases de un sistema, solo hace falta un buen ácido.

Pero bueno, lo dicho: por ahora nos toca hablar de salud mental.

Tenemos entendido que el neuroteólogo estadounidense Andrew B. Newberg ha realizado escáneres cerebrales a tres tipos de personas: personas que se dedican a la meditación de una forma intensa, personas dedicadas a la oración contemplativa y personas bajo efectos de psicodélicos. Y, para su sorpresa, los tres tipos han reflejado los mismos perfiles en los escáneres cerebrales. ¿Qué nos puedes decir acerca de esto? ¿Alguna idea?

Esta es probablemente la cuestión más apasionante que se puede abordar desde las Ciencias Cognitivas (y con la que más me he obsesionado en mi trayectoria académica), te ofrezco mi perspectiva:

Contemplación (meditación y oración) y psicodélicos. Bien, podríamos agrupar las experiencias cumbres a las que conducen estas prácticas bajo el concepto de «experiencia espiritual», como de hecho hace el propio A. Newberg, o bien podríamos llamarla «experiencia mística».

¿Cómo caracterizar la experiencia mística desde la psicología? W. James hablaba de cuatro atributos: inefabilidad, transitoriedad, pasividad y cualidad noética; pero yo voy a resumirlo en una característica doble más fundamental y central: un sentido expandido del «yo». Como decía, por partida doble:

– Expansión en el espacio: límites difusos o expandidos del yo. No sabes dónde empieza ni termina tu cuerpo ni tu mente, o bien sientes que el universo entero es tu cuerpo-mente.

– Expansión en la voluntad y su alcance: sientes que tu voluntad se diluye y no tienes preferencia alguna, e incluso sientes que todo cuanto ocurre está alineado con tu voluntad, que todo es perfecto.

O sea, que sientes que eres «todo el espacio» y que «todo evento es fruto de tu voluntad más profunda». Hmm… esta parece una buena descripción de cómo se sentiría un Dios «omnipresente» y «omnipotente», ¿no te parece?

Esa es la parte espiritual, vamos ahora con la parte científica: ¿cómo genera nuestro sistema nervioso esta experiencia? Por absurdo que parezca, es mucho más sencillo e intuitivo responder a la pregunta contraria: ¿cómo logra el cerebro impedir la experiencia mística y generar la experiencia cotidiana?

Echemos un vistazo al desarrollo cognitivo: inicialmente nuestro cerebro-mente no tiene estructura alguna y no podemos comprender de manera coherente la realidad externa e interna (estamos en un estado místico, podríamos decir). A lo largo de la vida vamos aprendiendo, experiencia tras experiencia, cómo explicar y predecir la realidad con tal de darle sentido y poder describir y anticipar mejor lo que ocurre. Lo pongo en términos computacionales de predictive coding para los lectores más frikis: el sistema cognitivo aprende a refinar sus modelos generativos probabilísticos en base al criterio de minimizar el volumen de error predictivo. Como resultado de este proceso progresivo, el cerebro-mente codifica en su estructura interna la estructura natural que presenta la realidad externa, es decir, desarrolla poco a poco a través de la interacción con el mundo, un modelo cognitivo estable y coherente de su realidad, que incluye al yo y al mundo exterior.

Este entramado cognitivo es literalmente la interfaz entre nuestra consciencia y la realidad exterior: percibimos la realidad e interactuamos con ella únicamente a través de capas y capas de cognición que nuestro cerebro ha puesto de por medio para darle sentido al Misterio exterior. En un estado ordinario de consciencia estamos atrapadas/os en nuestro universo cognitivo, apenas vislumbrando lo que hay fuera a través de conceptos y esquemas (¿Os suena el «mito de la caverna» de Platón? Pues eso.).

Podemos decir que nuestro desarrollo cognitivo hace que dejemos de experimentar los detalles del complejísimo territorio real (la realidad), para pasar a experimentar nuestro mapa simplificado construido (nuestros modelos cognitivos).

Bajo esta perspectiva, la experiencia mística es un estado más fundamental que el estado de consciencia personal ordinario, ¡de hecho necesitamos muchísimo entrenamiento cognitivo para salir del estado místico inicial!

Cuando consumimos una dosis suficientemente alta de un psicodélico o cuando accedemos a estados de contemplación profunda, este mapa cognitivo colapsa, nuestra consciencia logra una experiencia sin filtros, códigos, ni esquemas; por unos instantes —que bien pueden parecer una eternidad porque la realidad se «descomprime» y el volumen de información aumenta sobremanera—.

¿Y qué experimentamos? Ni más ni menos que el Misterio Original tras el velo de la cognición entrenada: un mar de energía entrelazándose de todas las maneras posibles, una auténtico océano de información en la que Todo y Nada son lo mismo; a falta de un mejor nombre, «Dios».

Pues, si resulta que nuestra realidad ordinaria no es este sinsentido místico que te describo, es sencillamente porque nuestro sistema cognitivo —de la mano con nuestros sentidos— se las apaña para encontrar relaciones «causales, espaciales y temporales» en medio del caótico océano de información, dotando así a nuestra experiencia de la realidad de una coherencia «causal, espacial y temporal». Aclaro que esta coherencia siempre es construida, no se trata tanto de un descubrimiento de la «realidad verdadera» sino más bien de una construcción interna de una «realidad hipotética».

Si has seguido mi argumento verás que la experiencia mística es entonces, en un sentido totalmente literal, una revelación de la naturaleza original de la realidad, una naturaleza «integrada y unitaria». ¿Y qué es Dios sino aquel Ser que todo lo abarca, un Ser
«integrado y unitario»? No sorprende pues, que la experiencia mística se describa como una unión o fusión con Dios o con El Universo.

Conclusión informática: para acercarnos a Dios, solo tenemos que relajar nuestros modelos cognitivos y aprender a tolerar la incertidumbre sobre qué es la realidad y qué somos, permitiéndonos así experimentar el Todo tal cual es: integrado y unitario. A. Newberg popularizó la Neuroteología. Podría venirme arriba y ponerle nombre a este enfoque cognitivo-informático de la mística y de Dios que os he presentado: ¿qué tal «Infoteología»? Jajaja, ¿me lo compras?

¡Uf! Complicado. Hay científicos que afirman que no existe ninguna prueba de que la consciencia se genere en nuestro cerebro. ¿Es posible que el cerebro humano más que productor de consciencia actúe como un canal de conexión entre nosotros y una consciencia digamos superior?

¡Oh, me fascina este debate!

Hay un consenso casi unánime respecto al sustrato de la consciencia: sea lo que sea esta entidad misteriosa, tiene mucho que ver con la actividad de las neuronas, concretamente con sus potenciales de acción, esos disparos electro-químicos que caracterizan estas células.

Me gustaría aclarar que las neuronas son el resultado de un largo proceso evolutivo. Mutación a mutación, con la finalidad de lograr una comunicación biológica rápida y eficiente, se fueron refinando unos mecanismos de comunicación biológica, ¡mecanismos que ya estaban ahí! Por una parte, lógicamente, la comunicación química, que es la base misma de la vida; y por otra parte, la comunicación eléctrica. Hay computación eléctrica fuera del sistema nervioso, te pongo algunos ejemplos:

  • Hay grupos de bacterias (biofilms) que usan señales eléctricas para comunicarse entre sí y procesar información. Esto les permite unirse en un ser colectivo más inteligente.
  • Los tejidos de cigotos y embriones, que usan cambios de voltaje para «decidir» dónde irán ubicados los órganos a desarrollar e iniciar su construcción.

Lo especial de las neuronas es que tomaron este lenguaje eléctrico y lo hicieron más preciso en el espacio y el tiempo, direccional, y modulable. O sea, que las neuronas son especiales, pero no inventaron la pólvora, más bien mejoraron la fórmula.

Segunda cuestión:

La consciencia, entendida como la cantidad de experiencia consciente, a mi parecer tiene un correlato muy claro, y no es la cantidad de actividad neuronal, sino la cantidad de información computada por dicha actividad.

Información hay en todos lados (¡todo es información!), no es eso lo que distingue al cerebro… Lo que tiene de especial este sistema nervioso nuestro es que logra aprovechar y explotar los procesos electro-químicos que mencioné para comprimir e integrar muchísima información, para resumirla y darle significado. No es especial entonces por el volumen de información, sino por lo útil y eficiente que es a la hora de modelar la realidad con la mínima información posible.

Sintetizo estos párrafos en una respuesta a tu pregunta: ¿Es el encéfalo (cerebro y compañía) una factoría de consciencia o solo un receptor/trasmisor que convierte una señal de otro plano?

Las dos. Por una parte podemos entenderlo como una factoría, pero con un matiz crucial: como cualquier factoría, no puede crear algo de la nada, solo puede transformar una materia prima que toma de otro lugar, para elaborarla y refinarla en un producto. Y la materia prima con la que trabaja el encéfalo es la información (codificada en procesos físico-químicos), así que también sería válido entenderlo como un receptor-conversor de señal.

Una vez abordamos la consciencia desde una perspectiva informática, las dos metáforas se unifican automáticamente y se resuelve el debate.

¡Que complejas resultan todas estas cuestiones! Ciencia, creencias, filosofía, química… ¡que festival de factores! … Vamos al encuentro divulgativo que organizáis Fractalma en Las Palmas de Gran Canaria sobre Psicodélicos y salud mental. ¿Qué objetivos esperáis conseguir con las charlas y conferenciantes que forman la jornada?

La misión principal de la Jornada PsyCode es muy clara: Que quien acuda (ya sea psiquiatra, psicóloga/o, facilitador de ceremonias, psiconauta o persona en busca de tratamientos alternativos) regrese a su casa el 27 de abril sabiendo qué es la «Terapia Asisitida con Psicodélicos», cómo se realiza, para qué sirve y por qué funciona.

En un plano más general, nuestras misiones son:

  • Promover que estas sustancias se piensen como herramientas terapéuticas, vinculando en el ideario colectivo los conceptos «psicodélicos» y «salud mental».
  • Ayudar a tejer una red multidisciplinaria de profesionales en torno a la investigación y la psicoterapia psicodélica, para convertirnos en una comunidad organizada y conquistar nuestras metas lo antes posible.

• Contribuir a que haya en Internet más información de calidad, fiable, pública y gratuita en relación con estos temas, pues grabaremos todas las charlas y las publicaremos en nuestro canal de YouTube (youtube.com/@Fractalma_).

Y por qué no decirlo, ¡Pasar un día memorable, disfrutando de la soleada terraza, buena comida, mejor compañía y arte psicodélico!

Confiamos que cubrais vuestros objetvos o misiones. Os deseamos suerte y… allí nos encontramos. Alguien se acercará con la nave Ulises y podremos reconocernos mejor ¿Algún comentario final, Arosa?

¡Mil gracias! Es un verdadero honor que Universo Ulises venga a la PsyCode de Gran Canaria a lucir sus revistas.

Y confesar que me ha despertado mucha ilusión y diversión co-crear esta entrevista. Estas charlas psiconautas nuestras son siempre estimulantes y profundas.

Antes de irme quisiera remitir a quien haya disfrutado leyendo esta entrevista a nuestras redes sociales (instagram.com/Fractalma y youtube.com/@Fractalma_) para estar al tanto de publicaciones… ¡y eventos!, pues planeamos exportar a Península nuestros encuentros conscientes de divulgación y reflexión. ¡Así que -con suerte- nos vemos pronto!

Finalmente, adjuntamos por aquí el cartel de la PsyCode para que podáis conocer el equipo que hay detrás y de qué os vamos a hablar.

Para quien se esté planteando venir, os queremos regalar a la comunidad Ulises un link especial con un descuento del 35%: https://es.social-commerce.io/WiPyPy.

Y aquí lo dejamos. Seguiremos con curiosidad e interés las andanzas de Fractalma que están por venir.