La bitácora científica de José Carlos Bouso
Uf, miro ahora la bitácora científica y veo que no hay una entrada… ¡desde el 7 de junio de 2024! ¡Menudas vacaciones! ¡Quién pudiera! Pues nada, ya estoy de vuelta. Consulto el ecosistema psiquedélico, como gusta llamarse ahora, y veo que siguen pasando muchísimas cosas, no paran de salir noticias, hacerse estudios, conferencias, congresos, debates, podcast, series de Netflix, qué sé yo, de todo, pero en el fondo no ha pasado nada. Llegados a este punto, que pase algo para mí es que ya de una maldita vez haya un nuevo fármaco psiquedélico en el mercado. Pero eso no termina de ocurrir. Me despedí el 7 de junio (de 2024) pidiendo que se estuviera atento al 8 de agosto (de 2024) porque la FDA iba a decidir si autorizar la comercialización de la MDMA como medicamento para el tratamiento del Trastorno de Estrés Postraumático (PTSD). Bueno, la resolución ya es conocida. Las razones muchas, variadas y diversas, pero poco tuvieron que ver con lo científico. Tampoco estrictamente con la formalidad regulatoria y sí mucho con un boicoteo desde dentro que he contado en algunas charlas que he dado últimamente sobre el tema (en Fuertedélica 2024 o en Spannabis 2024) y que me voy a ahorrar repetir. Llegó el bajón y así nos quedamos.
Pero tampoco es cierto que no haya ocurrido nada. Hay gobiernos que han decidido no esperar a que los reguladores de medicamentos se decidan a autorizarlos o a que las empresas farmacéuticas terminen los ensayos clínicos y en países como Suiza, Alemania, Canadá, Chequia, Australia, Nueva Zelanda y estados norteamericanos como Oregón o Colorado están permitiendo la utilización clínica y no clínica (en el caso de los estados USAnos) por vías como la del uso compasivo o estableciendo regulaciones específicas para ello. Desde la clínica Synaptica hicimos la petición a la Agencia Española del Medicamento (AEMPS) para utilizar MDMA en PTSD siguiendo la normativa del uso compasivo y nos dijo que nanai. Que el uso compasivo es solo para hospitales: mentira cochina, hay numerosos casos donde se dispensa Sativex, que es el medicamento cannábico para la esclerosis múltiple pero que por la vía del uso compasivo se prescribe en dolor crónico y aunque su dispensación es en farmacias hospitalarias los pacientes se lo llevan a su casa porque es de uso diario. Esto, por poner ejemplos relacionado con las drogas de las que hablamos aquí, pero hay muchos otros. O sea, que España de momento no se suma a esa lista de países que comentamos antes. Orgullo patrio.
Pero eso, en términos de disponer de medicamentos psiquedélicos la cosa sigue estancada en la ketamina, o más específicamente, en la esketamina, que es una de las formas racémicas de la molécula matriz y comercializada con el nombre de Spravato. El Spravato es un spray de aplicación intranasal (el equivalente a meterse una raya) que cada pulverización dispensa 28mg de esketamina. Se eligió esketamina en vez de ketamina porque aquélla tiene un perfil menos psiquedélico. De hecho, de acuerdo con la ficha técnica del Spravato, el efecto psiquedélico se considera un efecto no deseado. A los pacientes se les mete en un cubículo, a la manera como se aplica la quimioterapia, se les pide que se enchufen y cuando se les ha pasado el efecto se van. Es el mundo al revés de la medicina psiquedélica, en la que la base fundamental del tratamiento es precisamente el efecto psiquedélico. Bueno, hay una corriente actual en ciencia psiquedélica que cuestiona la necesidad del viaje psiquedélico porque es posible que el efecto terapéutico tenga que ver con el mecanismo neurobiológico de las sustancias y no tanto con la experiencia psicológica. El debate está abierto.
Sea como fuere, una dosis de 28mg de Spravato cuesta 312.95 euros y está financiada por el sistema público de salud. Desde la década de 1960 se comercializa la ketamina racémica como analgésico y anestésico. La marca más conocida es Ketolar y un vial de 10 ml contiene 50mg/ml y cuesta 2,82 euros. La vía de administración del Spravato es esnifada (o inhalada, en lenguaje más fino) y tiene una biodisponibilidad de aproximadamente el 50%. Eso quiere decir que de los 28mg solo llegan al cerebro 14. Una microdosis, se podría decir. Por más de 300 euros. Los protocolos de Spravato dictan aumentar las dosis pudiendo llegar a administrarse en una sola sesión 84mg; multiplica por 3 el precio. Esto dos veces por semana durante varias semanas. En un vial de Ketolar hay 10 dosis de 50mg y la biodisponibilidad por vía intramuscular, que es la que se utiliza en muchas clínicas como synaptica es del 90-95%. Otras clínicas utilizan la vía endovenosa, con biodisponibilidad del 99%. Valoren ustedes mismos la competencia de las agencias reguladoras de medicamentos. Noruega ha sido la primera agencia en resolver este disparate y ha autorizado el uso de la ketamina en genérico para el tratamiento de la depresión resistente, que es para lo que está indicada.
Cambiando de tema, hace unos años publicamos un artículo científico defendiendo el término alucinógeno y posicionándonos a favor de las alucinaciones. Vaya, que quizás queda muy bien decir que los alucinógenos no producen alucinaciones, pero no por ello no dejan de producirlas. La base era que ya la percepción del mundo cotidiano es alucinatoria y hacia el final del artículo comparábamos el efecto alucinatorio con la imaginación, como fenómeno que también es alucinatorio porque no existe y sin embargo no se considera patológico. Un grupo de científicos acaba de dar con la clave de qué hace que consideremos que lo que experimentamos es real (hay una univocidad con el objeto que se percibe) o es imaginario (no hay univocidad y por tanto es alucinatorio). Parece que la sensación de realidad depende de dos estructuras, la ínsula anterior y el giro fusiforme, precisamente estructuras que se activan cuando se usan alucinógenos. ¿No es fascinante? La realidad es la misma y depende de que unas áreas cerebrales estén más o menos activadas para que la consideremos real o imaginaria.
Y, para terminar, se atormentan unas cuantas vecinas, quiero decir, se avecinan unos cuantos eventos:
- Symposio INAWE, Madrid, 2-4 de octubre, la cream de la cream de la investigación psiquedélica española. Un hito.
- Pre-Nexus 2025 en el Tercer Piso de la Librería Proteo de Málaga. Presentaciones de los libros (19hs):
- 8 de octubre: José Carlos Bouso. Medicina psiquedélica. Manual para pacientes, clínicos, usuarios y curiosos (Ed. Kairós).
- 9 de octubre Juan Carlos Usó. Historia del ocio nocturno en España (Ed. El desvelo).
- ¡Nexus 2025! 10-12 de Octubre. Encontrándose tribus, colegas, camaraderías varias en Rincón de la Victoria, Málaga. ¡Aún hay huecos para actividades artísticas si te animas!
- Fuertedélica 2025. La más divertida, instructiva y chida conferencia de psiquedélicos del mundo. En el paraíso más cercano y accesible que puedas imaginar y, si no te lo imaginas, pasa a la realidad y compruébalo tu mism@.