Trip report. LSD +400 μg: La imposibilidad de dejar de ser consciencia manifiesta

Rikardo Echanove, julio 2025

Paso a contaros el brutal viaje que tuve con +-410 gammas o microgramos de LSD (un tripi de 250 μg y otro de 160 μg).

En primer lugar, decir que previamente al viaje era bastante escéptico con que estuviese realmente consumiendo dicha cantidad (pese a ser de un proveedor de confianza, es sabido que muchas veces se anuncian las dosificaciones hinchadas) y, de hecho, me lo tomé como que, yendo en busca de un viaje fuerte-fuerte, contando con esa posible dosis sobrevalorada, esperaba no me bajase mucho de los 300 μg. Pero tras el viaje, doy fe, comparando tablas de dosificaciones de Erowid también con otros psicodélicos (y un rato de experiencia ya tengo) de que los tripis sí que deben sin prácticamente mínima duda de contener esa cantidad anunciada. Menos no me hubiese llevado hasta donde fui…

Así, me como los cartones sobre las 4 de la tarde. El setting, como la mayoría de mis excursiones psicodélicas, yo sólo en un parque/montaña a las afueras de mi ciudad. Algo de nervios siempre hay, pero predominan las ganas de una fuerte experiencia psicodélica. Todavía no imagino hasta donde de lejos que voy a ir…

Tras mantenerlos un rato en la boca y finalmente tragarlos, las primeras señales me llegan más rápido de lo esperado. Perfecto!! Ya que esperar ansioso no mola mucho y además puede dar pie a alguna rayada. Para variar, tengo algo de ansiedad y malestar general en lo que empieza a subir y todavía me mantengo en “este mundo”… pero ésta vez ésta dura poco, ya que muy rápido el mundo ya es totalmente diferente. Demasiado, de hecho… tanto que asusta.

Toda mi vista comienza a ondulearse bien severamente, y comienzo a sentir que estoy “volviendo a mi verdadero ser”, a mi “casa existencial”. En ese estado, la figura de mi padre se mete en mi cabeza y, reviviendo momentos de mi niñez, la siento con la intensidad de cuando era niño, como la calidez de lo que me protegía incondicionalmente de un mundo que no podía comprender. Entro en catarsis, comienzo a llorar desconsoladamente como nunca en mi vida he llorado, y además sintiendo ya todo en estado lisérgico, siento que me estoy prácticamente ahogando en lágrimas. Lágrimas por lo hostil y por lo bello de la existencia, por la inocencia de ser parte de una humanidad que no comprende por qué existe, por qué es consciencia. Lagrimas porque estoy ahora viviendo ―por mucho que ya lo supiese de previas experiencias― cómo existe muuuuucho más en el universo/consciencia que lo que en el día a día armados con nuestras capas culturales e identitarias vemos. Pero esta vez está siendo más especial todavía.

Los yihadistas y las víctimas de la Yihad, los que escapan de la guerra y los que le cierran la frontera, el gobierno que tira la bomba y el pueblo que ha quedado devastado, el maltratador que asesina a su pareja y la familia de la asesinada que ahora tanto sufre la pérdida y tanto odia evidentemente al maltratador… Todos esos conceptos convergen en mi cabeza expresados en las lágrimas que sigo expulsando en forma de amor inocente. En forma de amor porque estamos haciéndonos daños en base a circunstancias que nos dividen como bebés en una guardería que somos al estar dominados por nuestras ambiciones, y que contrastan con la pureza de la conciencia que es nuestra “madre”. El yihadista que ya se ha explotado llora porque ahí en la consciencia pura se da cuenta que él también es las víctimas a las que ha causado sufrimiento, y las víctimas asesinadas lloran también de amor al ver que nadie les ha hecho daño sino que ellos mismos son lo que se han hecho daño… Porque AQUÍ las capas del ego ya no dicen nada. Las emociones ya no responden a representaciones sino a su forma arquetípica. El recuerdo de mi padre antes me ha hecho llorar, y ahora voy perdiendo el concepto de él porque voy alejándome de toda mi identidad, pero esa emoción de amor inocente y sentido de protección que como trozos de conciencia impotentes ante el caótico universo anhelamos ahí están en su forma máxima. Y es que sin representaciones, simplemente todo está.

¿Qué sentido tiene que el día que mi padre fallezca sufra dicha pérdida? ¡¡¡NADA!!!, todos los días mueren miiiiles de humanos, miles de individualizaciones de una conciencia, a la vez que nacen otras tantas que son tanto como él y yo… que son objetivamente no inferiores y solo son jerarquizados en base a mis capas identitarias. Aquí, donde estoy entrando, me importará la pérdida de mi padre en tanto a que soy un individuo egoísta que solo obedece a SUS representaciones, lo cual es tremendamente egoísta e irracional. ¡¡Sus meras e insignificantes representaciones!! Aquí ya empieza a dejar de haber esas “intrascendencias”. Pero aquí estoy empezando también a estar a salvo, ya que perdidas las representaciones el caos desaparece y la paz comienza a aparecer… el TODO empieza a aparecer…

No es la primera vez que entiendo este “Todo”… ya lo hice previamente en un viaje con 300 μg, pero ahora parece que se me va a mostrar todavía considerablemente más “hasta sus últimas consecuencias”.

Hasta aquí, he ido relatando el proceso de pérdida de mis conceptos. Visualmente, el lugar en el que estoy que conozco perfectísimamente se me ha convertido imposible de identificar. Estoy sentado en la hierba pero a ratos veo ¡VACÍO! bajo mi cuerpo entre las rendijas que son la hierba… ¡las visuales lo ciegan todo! Fogonazos en cielo (¿bombas atómicas explotando?… ¡¡No puede ser, pero es que las visuales tampoco pueden ser tan exageradas!!)… caos absoluto de colores…

Y comienzo a sufrir porque estoy perdiendo la noción de ser un cuerpo. Y temo matarme de cualquier manera… ¡y creo que indudablemente es lo que me va a pasar! Si bien el lugar es totalmente seguro, inocentes campas de hierba y bosquecillos, (evidentemente no hubiese escogido un setting peligroso) temo reventarme la cabeza contra un árbol ―insisto, estoy perdiendo a tope el sentido de ser un cuerpo― o autocanibalizarme. ¡CAAAAAAOS! Mal viajazo… sufrimiento a tope y encima atrapado en el tiempo… porque es PATÉTICO la eternidad que significa cada minuto.

Pero no se puede sufrir tanto, si tiene que morir lo que remotamente consigo recordar es “mi vida de siempre”, que así sea, lo acepto decenas de veces y el sufrimiento inicialmente sigue y sigue, me entrego a que fuerzas externas a mí controlen mi cuerpo y hagan con él lo que quieran… y así finalmente:

Pierdo TODOS mis conceptos, (si bien a ratos salgo de los trances y recupero lo básico, y así por ejemplo lloro de puro amor al darme cuenta que he muerto y !!No solo me he encontrado a mis seres queridos sino que me he convertido en ellos!! ¡SU PUTA MADREEEEEEE! Y no es una metáfora, aunque las palabras no lo puedan plasmar de manera que parezca tenga sentido, puedo asegurar que ese sentimiento tiene más sentido que hasta donde llegan las relaciones lógicas que constituyen un sistema sintáctico). En fin… es ridículo trasladarlo al lenguaje. Mi móvil no lo reconozco. Ya no hay palabras escritas en él… solo veo garabatos. Realmente ni siquiera veo garabatos, ahora lo recuerdo así, pero ahí no había un “Yo”. Simplemente soy. En los intervalos que abandono el trance recuerdo mi vida a lo bieeeen de lejos. Pero en el trance desaparece del todo. He perdido también toda sensación corporal, y soy una energía expandida en el infinito y en la eternidad. Y puedo jurar que no de forma metafórica sino literalmente (desde entonces ando interesado por la física cuántica y ciertas teorías las siento dan sentido a lo que yo “ahí” sentí).

Al tener más intervalos de tiempo de “bucear” del trance, peleando por recuperar entender lo que es UNA PUTA PALABRA EN CASTELLANO, voy interpretándolo. No me queda duda que no voy a morir. Me observo mi cuerpo y va por un lado, mi mente estará interpretando todo esto, pero la consciencia va por su cuenta, en un plano intemporal de la materia por huevos… Siguiendo con como lo interpreto en los intervalos en los que buceo con fuerza contra el trance, siento intensamente encontrarme con las almas de los recién suicidados para concluir que, éstos podrán empezar de nuevo su biografía (supongo que los procesos biológicos individualizarán esa parte de la conciencia en un nuevo cuerpo), pero la consciencia, para lo bueno y para lo malo, es indestructible ya que simplemente es manifiesta y no puede ser de otro modo.

A ratos la paz es orgásmica… el Nirvana de las religiones orientales es esto indudablemente. No soy ningún concepto, por tanto no hay apego, por tanto soy paz INTEMPORAL. No euforia transitoria… ¡¡PAZ INCONDICIONAL!!

Decenas de revelaciones más me ocurren (más de una semana después, y a ratos voy recordando nuevas sensaciones que no recordaba sentí)… que se me harían muy difíciles redactar xD pero que puedo resumir en que… ¡SU PUTA MADRE LO QUE ES SER CONCIENCIAAA!

Y así, a las 8 horas ya estoy simplemente tripando fuertemente pero volviendo a ser persona, y a las 11, vuelvo a casa con visuales todavía curiosos pero controlables, que se extienden hasta las 16 horas para no remitir las últimas advertencias hasta las 20 horas. El día siguiente lo paso agotado ya que no conseguí dormir ni un segundo. Y sigo emocionado, periódicamente sigo echando a llorar de asombro. Ya totalmente bajado del viaje, pero con las secuelas obvias de acabar de haber experimentado ser conciencia en su estado más desgarrador. Al mirar a los ojos de cualquiera, no podía si no sentir el más puro respeto de saber que ahí estoy también yo que llevo una eternidad luchando en ésta rueda de la vida. Insisto, sin palabras…

Alguien puede creer que he escrito alguna flipada, o simples interpretaciones sustentadas en el aire… pero cuando estás ahí, se desvela con DEMASIADA fuerza. Siempre he sido muy escéptico ante todo, y aunque ahora no puedo evitar dejar de conservar un mínimo de ese escepticismo, sin duda perdí mucho en este viaje. Y más de una semana después, definitivamente mi manera de comprender ser consciencia (La vida + procesos de transfiguración/muerte, vaya) ha cambiado.

AMOR ETERNO A LA CONCIENCIA UNIVERSAL.

Saludos!

ulises.online
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