Para Ramón Domenech, Martín Bellaco, Juan Carlos Usó y demás ausentes.
VIERNES 9 DE OCTUBRE
Pues sí, a punto de cuarenta y siete palos y con estos nervios. Es como si volvieran los Reyes Magos, pero esta vez con setenta u ochenta padres. En Nexus los Reyes son los Pajes, claro. No quiero hacer la gracia de los camellos porque aquí se viene en plan científico, aunque luego se nos olvide. Lo que está claro es que la cabalgata se hace en el Rincón de la Victoria (Málaga) y los caramelos no se tiran.
Decía, que llevaba unos días con el estómago de punta, como si tuviera un examen gordo. Como si me vinieran unos días adolescentes. Pues con ese retortijón me eché a la A-66 y cuando llevaba una hora y media de Jai Cuzco, comienzan las putas señales de obra hasta degenerar en un control de la hostia en el cambio de rasante. ¡Puff! ¡Menudo Belén!
-Por favor, si de verdad existes…, ¡Supermán, sálvame!
¡Y vino! El único coche al que dejaron pasar fue el mío. Me sentí como si fuera el Brian que cae dentro de la nave extraterrestre, se estrella, sale indemne y alguien le dijera «¡qué potra!». Pues así fue, Chechú, y hasta aquí mi homenaje a Joe D´Alessandro.
Llegué al Rincón de la Victoria (topónimo de buen presagio), a la hora de los espetos, cuando el mar brilla con sus escamas como si fuera una brasa plateada. Limpieza en seco, me escupo un poco de coñoña y tiro al Alma de la Playa. Un wasap aquí y una llamada allá para avisar que ya estamos en «Tortosa». Apaño los cables y los micros que Bouso me ha dicho que faltan. Él lleva el ampli que está reciénarreglaodelatienda y todo apañado para la tarde del viernes que, según programa, debe empezar a las 19 h., aunque todo comenzó con rigurosa impuntualidad a las 20 h.
-¡Pero Bouso, este ampli va por Yak!
-¿No tienes Yak?
-Pero es que el micro va por Canon. Hace falta Canon/Yak.
-¿No tienes Canon/Yak?
-Sí, pero solo uno.
Héctor Márquez dice que yo tengo cables. Le digo que vale, pero que pelados tenemos todos. «La nave va, Xavi», desliza Bouso hasta que tres o cuatro risas después casi nos indigna la demora como algo impuesto. A nosotros, la verdad, nos dio un poco de corte el «retraso», y a los del Alma Playa ganas de matar por el retardo.
Alguien dice que el vídeo va a ser dentro porque fuera no se ve.
-Hace falta un micro porque el audio del proyector no se oye.
Y toca desmontar el instalache del ampli y volverlo a montar dentro.
Ya no decimos nada y pedimos una cerveza como quien pide cinco minutos de sueño.
Miguel Castejón salió al rescate. Hizo de «aprendiz de ceremonias» en una sala interior del restaurante. Con su voz de Nino Bravo hilvanó bienvenidas a base de sonrisas. Fulminó la espera cuando, con giro de maestro, reveló un cartel a su espalda que rezaba «estamos en hora». Joder!, qué galanura mediterránea.
-Y ahora os dejo con Juan Carlos Usó.

Y JC, esas dos letras como dos lunas de gato, cortó la banda del encuentro con una masterclass muy en su línea: «Flipando con las palabras». Erudición y desconcierto para irnos con la cabeza en ebullición. Juan Carlos entona con pausa escohotada y sonrisa canalla, ese adjetivo que Xavier Vidal no entiende.
JC recordó que ya nos motejaron como «Los de la droga» el año pasado. Desgranó la terminología psiquedélica y la puso sobre la mesa de la pedagogía. Juan Carlos te convierte, te mejora, por muy de pueblo que sea el bibliotecario. Cojonudo, ya digo.

-Y después de esto, qué hago yo-, pensé.
Menos mal que primero le tocaba a otro par de esfinges: Héctor y Missa. «Tanto monta, monta tanto». El Decano de la cultura malagueña alzó el vuelo de los Días para no olvidar que Missa acaba de terminar y que muy pronto podremos leer en la web de Ulises. El título nos lleva de la mano a su intimidad aunque parece escrito como un anticipo de lo que será este Nexus: unas jornadas inolvidables. Missa Megías, ha sido una de las grandes culpables de este encuentro. Es un andamio generoso que protege sin que se note.

Hacía calorcete en el salón del Alma Playa. La intimidad subía la sangre de tono, cuando proyectamos la «Muestra gráfica del Universo Ulises» de Miguel Aroca Productions.
-¡Se te va la olla!
Un repaso por la historia de la revista a través de las voces de Israel Sales, JC Usó y Laia Pascual con música de Vito Ranucci, Salvador Candel y Famous Forgotten Artists, todos ellos residentes en Onda Ulises.
El vídeo nos informa que también la web, ese «espacio dinámico en continua expansión», ha permitido ampliar contenidos y que El Globo, la newsletter semanal de Ulises, ya supera los 100 números. Es la píldora de actualidad psiquenáutica, un dealer de atención, según nos informa la voz del jefe: Xavi Vidal.
-Hostias, que me toca.
Tras una pausa prostática salimos a la terraza del Alma, donde el aire comenzó a teñirse de primavera.
Me procuro otra cerveza para que no se me atragante el trompetero. Y como no hay bien que por mal no venga, mi lengua de alpargata perdió la memoria y algún folio para mutilar los versos que traía preparados. Con todo, gracias a mi delegación de palmeros ñúes, acabé engañando al público asistente y sacándoles algún que otro piropazo. Como soy el que firma la crónica de «Los de la droga», me permito detallar lo más hermoso que me han dicho en la vida:
-La poesía no me gusta, pero la tuya sí.
Firmado Augusto Villagra.
Basta lo suficiente, que diría Juan Ramón.
Unos pierden el ego y yo me lo fabrico. ¡Olé mi polla!

Mi turra convocó la lluvia que quiso caer en los primeros compases de Sofía del Estel. Que su hermosa voz y delicada armonía nada tuvieron que ver, lo demuestra que al poco escampó. Con ella comprobamos que los abrazos también se cantan, como la nana de una madre que nos acuna. Sofía, que nombre tan bien entonado y qué miel para el oído.
Abierta la noche y cerrados los bares, nos tanteamos las caras a base de sonrisas, miradas y algún porro. Joder, vaya canutazos los de Rex.
-Llevan Uranio Enriquesido.
-No me extraña. Vaya globete.

Ramón el canario, como leí la Zeta de mi Alfaveto, me dice que tengo que ver Zeta de Costa Gavras. Y tomé nota, Xavi. Marta y Albert Lanchas me dicen que le ha molado mi forma de recitar, que se nota que tengo tablas. Yo le juro que es la primera vez y él que me parezco a John Cooper Clarke. Y tomo nota, Xavi. Porque aquí aprendes por ósmosis, por muy ñu que sea el bibliotecario. Saludo a Juan DelaVida, a Juan Ramón Cuadros, a Andoni y señora, a Carlos y su timidez musculosa. A Miguel y Rosalía, una pareja unida por la sonrisa.
Luego, cada mochuelo a su olivo.
SÁBADO 10 DE OCTUBRE
El sábado morning al Hotel Fay. Hoy soy yo el que piensa que las charlas comienzan a las 12 y resulta que no, que es a las 10.
-¡Cojón!, llego tarde.
Bouso me escribe «Necesitamos un alargo, podrías traerlo porfa?».
-Claro. Me doy la vuelta a los gallumbos y voy.
-Guay, merci. Hay batería para 45 minutos, así que no hay prisa.
Aunque a mí ya me ardía el culo.
Lo llevo, pero si ayer faltaban cables hoy sobran. Claro, hoy está Cristoph Sion a los mandos del vídeo y Ramón al sonido. Con buena polla bien se folla. Con perdón. Xavi ¿puedo escribir esto? Si no lo quitas, que yo no sé como va Ulises de chorradas, o yo que sé…


El caso es que volvemos a empezar tarde, pero igual de mejor. Laia atiende las mesas con el «merchan» y las revistas Ulises. Si el año pasado el número llegó al día siguiente de la presentación, este año ni está ni se le espera. La peña ni pregunta. Se da por sentado que la nave va.
-¿Jonás, has traído los manifiestos?-, me pregunta Xavi.
-¡Cojón!
Dejo la alargadera al lado de Cristoph y salgo zumbando para el apartamento. «Sabía que iba a pasar. Menos mal que lo pillé cerquita», me digo.
Lo cojo y los llevo mientras Igor Domsac arranca la mesa de «La medida del misterio. La IA ante el enigma de nuestra propia luz». Igor diserta sobre «¿Qué nos hace humanos?» y yo me pregunto si él y yo somos de la misma especie. Me quedo loco. Igor es otro lumbrera de la psiquedelia que deja al auditorio con los chacras abiertos. En Igor la presencia es prestancia. Tiene temple de Trankimazin y sonrisa de ácido recién levantao. Sabe la rehostia. Lo mismo de Inteligencia Artificial que de Criptomonedas. En su web pone que se considera un eterno aprendiz de la vida: «explorador de la consciencia, al servicio de todo aquello en lo que pueda ayudar». Pero si algo le envidio es haber fundado FALO (Frente Alternativo de Liberación Onanista). Quiero mi carné. No hay más preguntas, señoría.

A continuación Begoña Grande, nos ilustra acerca de si «Las máquinas pueden generar respuestas» con la redacción de un poema colectivo a través de una app, que solo la consabida impericia Ulises dilató un poco. Con todo, su aportación fue una propuesta clarificadora.
Juan Calvi disertó sobre «Conciencia humana, música enteógena e IA». Si como músico es un fuera de serie, el aplomo de sus cadenciosas palabras convirtió su intervención en una letanía uruguasha, donde relacionó la tecnología con los instrumentos que domina como nadie. Por la noche aplaudí sus solos de viento con notas sostenidas hasta el más allá del pulmón. ¡Qué caja torácica, Dios! Pero si por algo recordaré al bueno de Juan fue por su amable manera de mandarme a tomar por culo cuando subí al escenario con mi saxo de PVC.
-¿Qué pasa! Yo también soy músico…
-Ya, peroooo…
Qué ademanes, qué sutilezas. ¡Bravo, Juan! La paciencia convertida en una de las Bellas Artes.
Al finalizar, Karen Vinueza comenzó su ponencia titulada «Cuando hacer ya no define crear». Donde la dulzura de su voz delimitó sus conceptos con enérgica nitidez, sin ningún conflicto. Una exposición clara como un chorrito de fuente necesaria.
Las intervenciones de Luis Otero y Raimundo Viejo no pudieron mostrarse por cuestiones técnicas. Estén atentos a las redes porque Cristophe obrará el milagro de introducirlas en su lugar cuando las ponencias se suban a internet. En este caso, la pesa del inconveniente alivió el platillo de los horarios y la jornada casi trascurrió en según lo previsto.

Durante el breve descanso de entrecharlas: saludos, bostezos y cafés. Algún ojeo de revistas y publicaciones. Yo compré unas chapas de Ulises y las repartí entre la Delegación Ñu del Nexus: Candy, Frago, las Mónicas, Abel y Davirus, para tener un detalle con la manada.
A las 12:00, según programa, dio comienzo la mesa «El precio de la Epifanía. Psicodelia, entre el mercado y la libertad» que arrancó Miguel Castejón con «Recuperar o reinventar los rituales europeos con enteógenos». Confieso que llegué con el frutero explicado, pero escuché con interés sus aportaciones histórico/antropológicas que solo mis feniletilamínicas entendederas desaprovecharon.

-¡Coño, si ahora va Fran!
Otro lumbrera. Este del Derecho. Un necesario dentro de los imprescindibles por lo que tiene de práctico. Si cada uno de los que ha librado de una multa dieran un euro, tendríamos para levantarle un monumento a Lola Flores.
-¡Válgame!
A mí se me va. Lo siento. No le sigo, vamos. Al tercer dato me colapsa el corvejón. Lo intento, pongo cara de recuerdo, pero en mi cabeza aparece un mono con dos platillos por el DMT de sus palabras.
«Justicia social y reparación», tituló a su ponencia. Un pleonasmo que Azorín se empeñó en explicar aunque no hiciera falta.
Para rematar la jugada pilla el micro Xavier Vidal.
-Toma nota, Jonás.
Con su voz de párroco anarquista, con ese grave que da el barrio y el canuto, desgranó melancolías con trampolín. Xavi es un canalla, como todos los que van de tímidos. Le arrima la cebolleta al cachondeo por la vía del nomeentero. Creo que no quiere Karaoke porque le gusta demasiado. Lo sé por la forma en que sus labios repelen la alcachofa del micro. A todos les pasa al principio hasta que destierran la vergüenza y comienza el magnetismo.

Yo estaba en la última fila y apenas entendí nada de lo que dijo. A Xavi le supura el catalán: ese argentino pasado por el chino de Triana que si puede se ahorra los adjetivos. De cada tres palabras, cuatro son nosé que es la forma de amodestiarse que tienen los prudentes. Tiene el culo pelao de abrazar a la vida y documentarlo como si fuera un notario del lumpen. Un día me puse a ver un documental de La2 y lo documentaba él. La Movida catalana se la sabe entera y lo que vino después, porque la vivió en horizontal. A Xavi no se le puede decir que no, porque si no tendrás treinta años de mala suerte y se te preñará el hámster. No escribirá sus memorias, pero ya no le cuesta tanto pillar el micro como antes y hasta tenemos algún Podcast donde explica como nació la Hydra de Ulises. Acabará cantándolo todo. Lo sé. Está hecho un karaoker aunque aún no lo sepa. Yo me ocupo.
-Toma nota, Xavi.
Vale, a comer se ha dicho. Reúno a los ñúes/ñuses/ñus y nos enjaretamos unas raciones. Nos hacemos el reportaje gráfico para satisfacer al jefe y les dejo con los postres a medias porque ya son las 16 y hay que retomar las mesas.
A las 17, una hora menos en Ulises, comenzamos a disertar sobre «El lienzo invisible. Estética de lo inefable y el arte como portal». Juan Muriel se ocupa de la «Acústica y el conocimiento», Marina Ruty de «El arte como método de investigación de los estados visionarios» y yo pego la turra con «Palabras mudas», plagiando el título de Jonathan Ott.
Muriel desplegó su artillería filosófica acerca del sonido y de lo humano. Marina partió de lo personal para llevarnos hacia el arte visionario que al día siguiente nos mostró en directo.
Como resumen de lo anterior, pero desde el foco de L´Arravalera, Aura Roig nos recordó la importancia del colectivo con «Creatividad, comunidad y antiprohibicionismo desde los márgenes».

Tras la pausa -¡qué bien se nos dan!- pasamos a la última mesa del Nexus. El plato fuerte: «Psicodélicos: Más allá de la salud mental. Desmontando la panacea clínica para abrir nuevos horizontes». Con «¿Epidemia de diseño?» abrió Don José Carlos Bouso. Aquí solo se puede decir Amén y comerse los fideos. A Bouso, como a toda la gentuza Ulises, le interesa el lado social de la realidad para no flipar en colores. Lean ustedes su última perla «Medicina psiquedélica: Manual para pacientes, clínicos, usuarios y curiosos». Librazo que José Carlos ha escrito de memoria. Así…: ¡qué le den por culo a las bibliotecas!
-Hombre, un veinte por ciento del libro sí que lo he consultado.
¿Será cabrón?
Luego, Paula Lorenzo y Tre Borrás mantuvieron un diálogo sobre los «Saberes comunitarios en el uso de psiquedélicos». Erudición y sagacidad de toda una vida dedicada a la materia. Le dieron fluidez a su diálogo para que un público con ganas de praxis no pidiera la hora.
Cerró las intervenciones una de las grandes responsables de este Nexus: Missa Megías, con la interesante pregunta de «¿Quién decidió lo que es normal?».

Sale Miguel y hace lectura del manifiesto que pergeñó el gran ausente de esta edición: Juan Carlos Usó. Texto matizado por Laia y algo de IA, para el que no hubo preguntas ni comentarios. El que más y el que menos ya se había afilado los dientes y Farra fue el primero en salir por la puerta.
No sé que pasa los sábados de Nexus que nunca se cena. Cosas. Cervecitas primaverales para darle la bienvenida al Davirus que trae un cajón enorme para pinchar esta noche.
-¿Qué llevas ahí?
-Un muerto de tres horas.
KaseO con Zatu y Ringui Dingui como calentamiento, para soltar pierna. Luego ya se metió en camisas de once trallas que no conozco porque soy de Rulfo. Yo que sé. El caso es que la pista se fue poblando de sonrisas y golpes de hombro, que te devolvían al aeropuerto de la carcajada. Y así, entre fotos canallas, miradas diagonales, y humos variados, Davirus nos llevó por metáforas sonoras a la selva de la madrugada.

En general, hubo una recogida temprana.
-¿Nos quedamos un rato?
-Ya que hemos venío.
Así que pedimos unas Coronitas y aprovechamos el ayuno.
-Ey -dice Missa- que ya es el cumpleaños del Usó. ¿Habrá que cantarle el «cumpleaños feliz», no?
-Vale, pero ¿qué versión?
-Que se lo cante Jonás, que es el del Karaoke…
-…
-Vale, pero ¿qué versión? ¿La de Parchís?
-Coño, la tradicional. El «cumpleaños feliz» de los cumpleaños.
-Cumpleaaaañoosss felizzzzzzz, [etcétera].
-¡¡¡Felicidades, Juan Carlossss!!!

Y al poco, la nube se disipa.

-Oye, por qué no vamos con esa peña?
-Hostias, si está ahí el Ígor.
Como un faro imprescindible, Domsac ilumina las derivas y acabamos sentados en un corro de sillas y alboroto. Risas y polvos. CoKetas y cerveza. Alguien grita «Foto» y ahí queda el escarnio. Los ñus/ñuses/ñúes asalvajamos la manada en un rebaño distinto. Atravesamos dimensiones sin pomo, descojones sin asidero, tiempo sin hora hasta que las bocas comienzan a abrirse como un despertador inverso.

-Vámonos que son las seis.
-¿Hostias, las seis?
-¿Y el Igor, Javi y estos?
-Ni puta idea…
Y nos vamos a descansar para cumplir con el programa de mañana cuando alguien dice:
-En Nexus, el día grande es el domingo.
DOMINGO 11 DE OCTUBRE
Duchita, y desayuno en El Muro.
Xavi y Laia alegres y radientes.
Así sí: Mollete catalán y cafetito.
Mientras comentamos la jugada de la noche, en el interior de El Muro «Tandava y Gongs» a cargo de María Moruno y Carolina Pino que relajaron los zumos de naranja con su «danza meditativa y viaje sonoro». Buena forma de limpiar el ánimo para la jornada que entra.

Hilvanan una letanía de movimientos y esterillas por donde un baile de camareros fluye con armonía. Parece que un caudal de tolerancia nos empuje: cabezas que asienten con un impulso de latido.
Abraham está al frente del sonido para que la corriente no se detenga. Cable aquí y micro allá, como un diapasón atento. Al poco «Voces de papel: guitarra, canción y poesía», melodías de autor y versos en bandeja acústica. Otro canapé afable con que acariciar la mañana.

Entre tanto, la amistad comienza a crecer. El micelio hace su trabajo. Saliva y sol para dar profundidad a la risa que se culmina con los ojos. Algunos comen berenjenas y otros desayunan tarde como forma de engañar a la cena. Se respira un no sé qué de química hambrienta, mientras que Aura y Anuk se ocupan del bocado. Dentro de poco ampliarán la familia Ulises con afluentes para Nilo que fabrica sus mofletes.

A las 14 comienza Avimael (y su pianista) que tienen el gran detalle de versionar a Marc Anthony para mi deleite. Tarareo el estribillo del verano, me pongo principal en plan 40 y Xavi me graba la impostura.
-Toma nota, Xavi.
-No sé escribir.
-Pues hazte un audio, coño.
-Tampoco sé hablar.
-O sea que no me dejas que haya Karaoke… y luego… ¡Vale, vale…!
No aguanto más y me voy a por el saxo.
-Abel, saca la guitarra fuera.
-¿Vamos o qué?
-Claro, aquí hay que poner orden. O me tiro yo o estos no me empujan…
Y aparecemos en El Muro entre vítores de Estopa. Estoy que me canto encima. Xavi me ve y me dice:
-Hosti, ¿eso suena?
-¿Que si suena? ¡Vas a aprender a escribir!
Y suben al escenario Juan Calvi con su magisterio de vientos, junto a Sofía y mi hermano Abel que me deja preterido. Ni hablar, claro. Me subo al escenario con mi saxorruta, pero toda la verborrea sudamericana despliega su rotundidad amable para invitarme a dejarlo paluego. La vida es cruel, amigos. Cuando todo parece que te empuja a la plenitud, llega tu hermano -Abel, para más Inri- y te relega en pos de la armonía musical.

Menos mal que Paula (corazón atento) movió los hilos suficientes para satisfacer la autoestima herida de un pobre bibliotecario rural.
-Jonás, ahora vais tu hermano y tú, hasta las seis.
-A mí con que me dejéis pinchar cuando caiga la tarde me vale- apuntó Óscar Sol.
A la luz del lorenzo, Fito y Kiko Veneno.
Al acabar, la concurrencia pudo ver a un hombre pleno y feliz.

-¡Xavi, toma nota!
Mientras tanto Marina Ruty comenzó un lienzo de colores lisérgicos mientras la colmena seguía fabricando su miel afable de conversación y cerveza. Judith, ternura tímida y vulnerable; Rocío, ojos de obsidiana; Inmaculada, albur de gestos; Flor, silenciosa aventura…
Después del vermú comienzan las despedidas. Davirus, tú y yo nos vemos antes seguro.
-Mireia que tu apellido es como mi valle.
-Claro tengo que hacer grupito y vamos.
Óscar Sol arreglaba su mesa para comenzar la onda de «Luther Blisset: de la calma a la pista de baile». Sutilezas para oídos con paladar.
-Cojonudo, Óscar. Me ha encantado.
-Muchas gracias, tío.

Abraham proseguía su trabajo en la sombra iluminándonos una tarde regalada. La noche creció poco a poco. Y El Muro se recoge. Se encarpa.
Begoña Grande nos trasladó a su mundo onírico: «cuerpo, espíritu y tecnología» con una «performance inmersiva» de sugestivas imágenes tétrico-telúricas. Existencialismo poético por si aún quedaban mentes pretenciosas. Begoña Grande hace honor a su apellido y no le hace falta nombre artístico.

Mientras tanto Priscila y Rexal comienzan a preparar su puesta en escena. Paula y Bouso hacen «buena química» y hablan con el público de Nexus. La cosa comienza a entrar de lleno en lo irreal. Si el año pasado los And the… explotaron las cabezas más perjudicadas, este año el frenopático llegó a rebosar. Ni Berlanga ni hostias. Kusturica viene aquí y lo flipa.

Laboratorio queer, technocachondeo transformista, descaro mordaz, obstinado delirio, pachangueo contumaz. Quédense con este nombre: «Uranio Enriquesido».
Calvi se acerca con cara de pitorreo:
-Oigan jonases: recojan la tubería. Agarren la guitarra. Aquí no hay nada que hacer…
-Increíble…-, acierto a decir.
-Ni con que salgan en pelotas encima de un caballo escupiendo fuego pueden llegar a los zapatos de los «Enriquesido». Nada, pueden marcharse.
-Flipante…-, balbuceo.
Cada año la locura está mejor destilada. Me rió yo de las inefables experiencias psiquedélicas. A ver cómo coño cuentas lo que hace esta gente.

Mientras tanto un montaje de imágenes lisérgicas chorrean por la televisión de El Muro. Unos pomperos, repartidos por las mesas, dan a la escena una atmósfera de parvulitos y dopamina, como un DMT endógeno de almas en carnaval, de guiños caleidoscópicos, de jirones de ego y trapos de sueño.
Continuamos dentro con el «Delirio Colectivo: DJ Set, Groove y hardgrove» a cargo de los granaínos José Cardenas Quesada e Ignacio Titos Zamora. Rollazo de ritmos con bigote y flow a La Plazuela.
Más abrazos se levantan para despedirse hasta la próxima. Y quedamos los de mojar el dedo.
Nicolai, Marina y los demás, se recogen como una marea de sonido a donde acuden Bouso, Judith, Abel, Javi… y también tú. Con tu be y tu ele en las caderas.
Contemplo tus llamas de saliva con bengalas de memoria.
Pienso que la felicidad se debe parecer a esto mientras fundimos el abrazo. Orbito hacia tu baile vulnerable y me lanzo a la ternura de tu cuello como una caricia salvaje. Bailas con delicadeza, como la brisa que alumbra la mejilla, con la inocencia de un chupete que se cae. Asisto a tu asombro con adolescencia. Me gustas y te miro como aquella vez.
Lo demás ya es luego, este ahora de recuerdo, de crónica, de «toma nota, Xavi» que es un tómala tú con que zurzo estas letras. Es volver a lo íntimo, al cada uno a sus cosas que ahora parece menos solo y más amable.
Saber que ocurren estas cosas, que hay gente así por el mundo, vuelve al tiempo más sencillo.
-La nave, va.
-Tomo nota, Xavi.
