Jonás Sánchez Pedrero

Entrevista realizada por Equipo Ulises.
Mayo, 2024

Jonás Sánchez Pedrero (Rivas-Vaciamadrid, 1979). Si nos fijamos en la sucinta biografía que incluye en su blog, podemos leer lo siguiente:

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Jonás Sánchez Pedrero

“Cursó estudios de Documentación y es Diplomado en Biblioteconomía por la Universidad Complutense de Madrid. Ha colaborado en distintos periódicos y revistas como Surco, Alcántara, Versión Original, Gesto, Cáñamo o Ulises. Hace tiempo le dieron algún premio literario. Vísceras (2004), Bulto (2016) y Alfaveto (2022) pudieran considerarse sus libros de poesía. Los aforismos incluidos en Pezón (2018), la obra teatral Claudia Shiffer (2008), junto a Trilogía 59 (2021) y Turra (2023) completan su bibliografía. Desde 2007 mantiene activo Blog clausurado, despensa literaria del autor que vive en Baños de Montemayor desde el año 2002. Algunos de sus textos han sido incluidos en antologías poéticas y libros colectivos. Ha mostrado su obra en programas de Canal Extremadura. También fue letrista y cantante de la Duodeno Band con quienes grabó 5 discos hasta 2020, momento en que nació El muerto es Bruce Willis, proyecto que duró hasta 2023”.

De modo que nos encontramos ante un consumado autor, bibliotecario, cantante, escritor, investigador y poeta… ¿Hay quién dé más?

Habrás observado que en la enumeración de tus distintas facetas nos hemos decantado por seguir un orden alfabético. ¿Cómo las ordenarías tú para sentirte mejor identificado en esta presentación?

Para mí todo se resume en la poesía. Diré que soy poeta, ¡qué coño! (y esto engloba ya al autor y el escritor). Lo de bibliotecario me viene por afinidad profesional. Pero ante todo me considero lector y aprendiz. A veces la lectura se me va un poco y cuaja en una investigación de la que aprendo. Cuando aprendo disfruto. Disfruto mucho porque entiendo a la ignorancia que cimenta mi escepticismo. A veces reboso y me sale la folclórica.

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Recitando en Edita Nómada (Cáceres)

Ahora que lo mencionas, en más de una ocasión te hemos escuchado decir que tienes “alma de folclórica”… Y por ahí corren rumores de que en un karaoke te sientes como pez en el agua, cantando por Manuel Carrasco. ¿Es eso cierto?

Totalmente. Nada me gusta más que cantar moñadas. Por otra parte, estoy «enganchao» a la decadencia decente de los karaokes. Pura poesía.

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Dándolo todo en el karaoke El Trovador (Salamanca)

¿De la poesía de los karaokes a la mezcla de rock-gamberro y agro-pop de Duodeno Band y El muerto es Bruce Willis?

Pues sí. Los karaokes son lugares que ofrecen un «extraño viaje». En los conciertos el «viaje» lo tenía que fabricar yo y ―pese a torear en plazas infames―, comprobé enseguida lo manejable de un público predispuesto. Han sido diecisiete años cojonudos (más de 300 bolos) donde me lo he pasado teta. Cuando se vive en la España póstuma hay que buscar una piedra bajo la que refugiarse. Los Duodenales primero y los Brucewillers después, me han servido de paraguas social porque tengo tendencia a una misantropía desganada. Cada vez me cuesta más seguir el paso y ahora «solo digo mi canción a quien conmigo va».

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El muerto es Bruce Willis en Los Pinos (Béjar)

Tu padre, Pedro Sánchez González, tiene una larga trayectoria como artista plástico… ¿crees que su influencia ha resultado decisiva en tu aventura por los derroteros de la cultura y el arte?

Claro. Por genética y mimética. De niño correteaba entre caballetes del Taller de Experiencias Plásticas (TEP) en las Unidades Vecinales de Absorción (UVA) del pueblo de Vallecas, donde él enseñaba pintura. Me ha pegado todas las turras posibles. Es un ‘pesao’ de Goya. Cuando cumplí trece años me regaló un poema que me jodió la vida. Algo me habrá quedado y no sé cómo agradecérselo.

Sin embargo, la que mereció tu atención en esta revista fue “la Reme”, tu madre, a quien entrevistaste en el número 24 de Ulises, correspondiente al año 2022…

¡Ella sí que tiene arte! Nadie elige a sus padres y yo he tenido suerte. Mi madre es una mujer luchadora, valiente y cada vez más libre. Otro ejemplo.

¡No lo dudamos! A ver si tenemos oportunidad de conocerla personalmente… Oye, Jonás, hay una cosa en tu haber que nos intriga, ¿por qué bautizaste tu bitácora personal con el apelativo de “blog clausurado”, cuando está vivito y coleando y 100% operativo?

Pues porque cuando comencé con la bitácora, ya estaban clausurando blogs por contenidos inadecuados. Como soy un borrego me lo clausuré solito. La censura ―otra variante del miedo― sigue vigente como pedagogía. Luego las redes sociales han continuado por ahí. Facebook no me deja compartir mi blog por contenido inadecuado. Parece que la poesía es una amenaza y titular Pezón, a un libro de aforismos, un escarnio inaceptable. Pues así estamos.

Iniciaste ese blog en 2005 y vienes colaborado en la revista Ulises desde 2019… ¿Cómo entraste en contacto con el Universo Ulises?

Primero como lector (todavía conservo el resguardo de la trasferencia que tuve que hacer, para que el número especial del centenario Hofmann me llegara al pueblo por correo). Seguía las publicaciones de La Liebre de Marzo y la obra de Juan Carlos Usó la había leído entera. Mucho después, le mandé mis libros de poesía a Jotacé que lejos de ignorarme me lo agradeció por teléfono y al poco tiempo me propuso colaborar en la revista. En persona le conocí al asistir a la presentación que hizo en Madrid de su libro Drogas, neutralidad y presión mediática. Le acosé a e-mails hasta que me autoinvité a un «guateque» en Tortosa y allí conocí a Paula, Gina, Cecilio y a Xavier. Gente impresentable, muy a la altura de Usó. Desde entonces procuro verles, al menos, una vez al año para renovar los abrazos que las redes sociales tejen casi a diario.

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Guateque en Tortosa

También has colaborado activamente en la revista Cáñamo, y a través de esas colaboraciones hemos podido descubrir tu interés y tus vastos conocimientos sobre la relación de una serie de autores españoles (Juan Ramón Jiménez, García Lorca, Baroja, Sender, Pérez Galdós, Sánchez Ferlosio, Gómez de la Serna, Umbral, Valle Inclán, Juan Goytisolo, Chirbes) y extranjeros (Neruda, Cortázar, Kerouac, Proust, Susan Sontag), por no mencionar a otros ilustres personajes (Buñuel, Ramón y Cajal,), con diversas sustancias psicoactivas… ¿Qué nos podrías contar acerca de la fructífera simbiosis entre ebriedad y literatura?

Pues que somos química. Y que da igual que esa química lleve receta médica, sea endógena o se tome para estimular la percepción o el trabajo. Bajo esa premisa habría que revisar muchos conceptos. Estimularse puede que no te haga más creativo si no hay una predisposición, pero si eres Juan Ramón, Goya o Picasso y consumes opiáceos la cosa cambia. Entonces salen Tiempo, las pinturas negras o el cubismo. Sender, Umbral o Gómez de la Serna, que eran grafómanos, encontraban en las drogas su gasolina. Valle, Neruda y Cortázar abrieron su abanico perceptual de una manera definitiva. Sobre la química individual actúan muchos aspectos sociales, de índole moral y económica. Miguel Hernández se emborrachaba con morapios prestados y Lorca con alcoholes destilados por su prestigio y su pecunio. La química que nos condiciona se estimula de diversas formas, no hace falta tomar nada. El «síndrome de Stendhal» es un ejemplo. El consumo y la dosis ayudan con el tiempo y la intensidad de esa estimulación. En este país el consumo de drogas de nuestros literatos suele quedar soslayado como si fuera un demérito. No creo que pase lo mismo con Poe o Faulkner en Estados Unidos, Goethe y Nietzsche en Alemania, o Sartre y Baudelaire en Francia, por ejemplo.

Sin abandonar la senda de tu obra, nos llama la atención que en la breve autobiografía que incluyes en tu blog —y hemos reproducido al principio de esta entrevista, a modo de tarjeta de presentación— hayas omitido uno de tus libros: Baños de Montemayor a través de la literatura (2021)… ¿Por qué no nos cuentas algo acerca de la presencia en los registros literarios del municipio donde resides?

Llevo más de veinte años viviendo en Baños de Montemayor y en mi bagaje como lector he ido encontrando distintas noticias que tenían relación con el municipio. Más que una investigación es una compilación de alusiones a la localidad que fui publicando en distintos artículos de la revista Alcántara (publicación de estudios locales de la Diputación de Cáceres). El libro contiene más de cien referencias bibliográficas y doscientas notas. Pasajes de obras literarias, crónicas históricas o autores relevantes que pasaron por Baños. A menudo las encontré por serendipia. Preparando el artículo para Cáñamo de Sánchez Ferlosio descubrí, en la excelente biografía de Benito Fernández, que Rafael escribió parte de «Alfanhuí» en el Hotel Balneario de mi pueblo. Preparando «Buñuel, hombre Martini» me encontré con el cineasta aragonés en el mismo establecimiento, unos días antes de que comenzara la Guerra Civil. Investigando «Galdós y el Cáñamo», al leer la correspondencia del autor de los Episodios Nacionales, me topé con que estuvo bañándose en nuestro Balneario durante el verano de 1908. No sabéis que alegría tan gilipollas me entró al encontrar estas noticias.

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El cannabis afecta a tu cerebro

¡Vaya, qué curioso!… Ya que has mencionado la revista Alcántara, en la última edición de esta publicación institucional viene un documentado análisis histórico tuyo sobre las llamadas “drogas heroicas” en Extremadura entre los años 1883 y 1939. ¿Qué nos puedes adelantar al respecto?

En ese artículo hago un repaso cronológico sobre noticias de la región que encontré sobre el tema en el portal de Prensa Histórica del Ministerio de Cultura. La normalización es la tónica. Como dijo Juan Carlos Usó, dichas drogas «estaban controladas por médicos y las dispensaban los farmacéuticos». El uso de los opiáceos era tan habitual que hasta Guadalupe, una publicación religiosa de 1913, contiene un relato titulado “La morfina”. Elixires a base de cocaína y codeína se vendían en las farmacias de las plazas mayores de Plasencia, Cáceres y Badajoz. También se muestra el atraso secular de Extremadura al registrarse varios casos de intoxicación por confundir los sellos de morfina con otros medicamentos, al ser expedidos por mancebos de botica analfabetos. El artículo arranca con una noticia de La Crónica de Badajoz, de 1883, que revela que el mejor opio de España se cultiva en Puebla de la Calzada, y finaliza con un anuncio del opiáceo Aneston de 1939 en el que reza «Por Economía de la patria, y la particular del enfermo, hoy más que nunca, recete productos españoles». No deja de ser curioso.

¡Cierto! Y más todavía si tenemos en cuenta que en 1939 el opio ya llevada décadas sometido a control y restricción por la comunidad internacional y que la heroína había sido prohibida incondicionalmente en España en 1932…

Para todo eso y más hay que leer a Juan Carlos Usó que es quien ha cansado las hemerotecas. Para este periodo Drogas, neutralidad y presión mediática (2019) es imprescindible.

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De cháchara por la ribera del pantano de Baños de Montemayor

Tomamos buena nota de tu recomendación, pero cambiemos de tema. El último número de Ulises incluye un dossier sobre la denominada Inteligencia Artificial (IA), con artículos de Javier González Granado, Igor Domsac y Kiko Castellanos. Sin embargo, nos consta que tú eres bastante escéptico y crítico con respecto a la IA…

«Antes no creía en nada y ahora ni eso» decía Chumy Chúmez. Pues yo voy por ahí. A mí lo de la Inteligencia Artificial, como novedad, me parece una chorrada. Conociendo a la especie, toda inteligencia me parece artificial, rayando en lo milagroso. No soy tan gilipollas como para no saber que un chip más pequeño que un tripi puede albergar más información que cualquier lumbrera. Pues vale. Pero quien tiene un poco de olfato artístico sabe que la IA de la UE viene -¡ay!- de EE.UU y esta chorrada que acabo de decir ya no le sale. ¿Que es un inventazo? Claro. ¿Que puede mejorar el noventa por ciento de la morralla que hay? Sin duda. Pero a mí ese noventa por ciento me la suda desde hace la tira. La técnica en lo «artístico» (por llamarlo de alguna manera) es solo cáscara. Para mí, sin emoción no hay nada. Y hasta ahora, la IA que yo he visto me parece JE, JE. La hueles un poco y se deshace. La tocas y no calienta. La miras y no tiene ojos. ¿Y sin mirada cómo coño se emociona uno? Irá muy bien para que los chavales se la peguen a sus profesores (que ya bastante se engañan solos), pero para pocos noventas por cientos más.

Bueno, bueno… pues que sepas que el sector más tecnológico ―o tecnófilo― del Equipo Ulises está empeñado en dotar a la web Universo Ulises de un ChatGPT propio… ¡Quien avisa no es traidor!

¡Cojonudo! Sé traicionarme.

Por cierto, a modo de prueba se le preguntó a la IA si una revista como Ulises merecía seguir publicándose después de más de 25 años y respondió lo siguiente: “La revista Ulises número 25 merecería tener continuidad debido a su enfoque multidisciplinario, su relevancia temática, y su capacidad para fomentar el pensamiento crítico y la discusión. Su contribución al debate cultural y social la convierte en una valiosa fuente de conocimiento e inspiración para sus lectores, y sugiere que su continuación podría seguir enriqueciendo el panorama intelectual y cultural de su audiencia”. ¿Qué tienes que decir ante eso?

Que no hay que ser muy inteligente para saberlo.

En otro orden de cosas, también nos consta que tu descubrimiento de sustancias como la MDMA y la ketamina ha sido relativamente reciente. ¿Qué nos puedes explicar sobre estas experiencias?

Que me indigna profundamente que la gente que lo necesita no pueda tener acceso a ellas. Que tenemos el universo dentro y que no hay viaje más alucinante que entregarse al asombro que producen. Estoy harto de ver a gente polimedicada, con vidas de mierda, presas del miedo. El miedo es una semilla que crece sola y no hay mejor negocio. El miedo es muy ancho y cada uno lo lleva como puede, pero creo que hay muchas sustancias que ―voy a decir otra chorrada― bien utilizadas, pueden mejorar la calidad de vida de mucha gente que está muy jodida. Que los gobiernos no lo permitan es de una crueldad macabra. A menudo recuerdo el título de Aprendiendo de las drogas de Escohotado. Claro, si sabes escuchar a las emociones ―díselo a los de la IA― cada sustancia puede enseñarte algo que no sabías. Y no hay mejor antídoto frente al miedo que el conocimiento.

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Noche de éxtasis

Antes te has referido al “atraso secular de Extremadura” y en alguna ocasión hemos sido testigos de cómo has definido a tu tierra de adopción como “tierra de ñus”. ¿Tiene que ver una cosa con otra?

El atraso secular de la región tiene, como dijo mi maestro Víctor Chamorro, «calcificación medieval». Autores como Unamuno lo tildaron de «cuernocracia» y «ganadería de ganaderos». El libro Extremadura saqueada, que sacó en los 70 la editorial Ruedo Ibérico, sigue vigente. «Tierra de ñus» fue un tema que los Duodeno sacamos para parodiar todo esto. En cualquier caso, no olvidemos la estrofa en que decíamos «madrileños, vascos, catalanes… ¡son todos ñus!».

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Duodeno Band en la plaza Mayor de Zafra

Jajajaja… Nosotros, aunque seguiríamos charlando contigo hasta el infinito, lo dejaríamos aquí ―aprovechando que ya nos hemos faltado con todo el mundo―, pero si quieres añadir algo más… ¡adelante con los clarines!

Que Berlanga, nuestro castizo Billy Wilder, sabía que la vida es maravillosa. Sin sarcasmo, la cosa se pone seria. Y que para mí, que vivo en un rincón de la España póstuma, la tribu de Ulises me ha dado un balón de oxígeno que mi soledad necesitaba. Gracias por tanto.

¡Gracias a ti, por correspondernos con tanto desinterés! Y no te preguntamos si «cebolla» rima con «Torrelodones», porque ―salvo el bobalicón de tu amigo Jotacé Usó― es cosa harto sabida y, además, de toda la vida.

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Con Mónica y Jotacé Usó en los alrededores de Baños de Montemayor